Es una semana revoltosa, variada.
El lunes tenía querencia hacia el Camino de Santiago, disponía de poco tiempo y
el buen recuerdo del reciente estreno hizo que “el escalador” y yo subiéramos
sin remedio hasta El Perdón. Llevar al lado a un especialista de la MTB tiene
un efecto motivador, por lo que adelantamos a un buen número de peregrinos que
tuvieron prisa en madrugar. En algo menos de dos horas ya estábamos en casa.
“Los Tres de Castilla” han vuelto
a unirse con más fuerza que nunca, es un grupo indestructible, no hay fisuras;
los insultos revolotean sin cesar en un trayecto de ida y vuelta sin hacer
mella en el destinatario.
El martes es un buen día para
comprobar que la carretera hacia Irurzun sigue exactamente igual que siempre y es
hollada sin piedad cada uno por su surco. Estoy seguro de que, si
dispusiéramos de esos adelantos técnicos en los que se sigue la disputa que
cada nadador tiene con el récord mundial de su distancia, veríamos que todos
nosotros tendemos a discurrir siempre por nuestro lugar, sin apenas variación.
Sin saberlo, estamos haciendo el recorrido de la próxima marcha, ¡sí! Subimos
Aizcorbe y no hacemos caso del templo budista. Atravesamos Cía por el centro,
no hay más remedio. Da pena ensuciar la negrura de su recién estrenado asfalto.
La subida del puertecillo ofrece algo de resistencia por culpa del viento y
comienzan las divergencias: ¿procede del NE o del NNE? Yo creo que se trata de
un viento con tufillo castellano (O) pues recorre todo el Valle de Ulzama
desembocando en Ostiz y de eso, los del pueblo, saben. Desde Jaunsarás hasta la
N-121 cuando sopla el viento que digo, si yo tuviera algo que ver con el cobro
de tasas e impuestos, pondría uno bien gordo a todos los profesionales que
circulan por esos lugares tan acobais.
Se pasa tan bien que creo que llega a ser pecado, en serio. La Look no gruñe,
es una máquina de precisión; al GARMIN hace rato que no le hago caso, no hace
falta que me diga un “electrónico” que voy por encima de los 50 kms/hora, ¡lo
siento! Tampoco tengo tiempo de acordarme de los escaladores, esos
especialistas a los que les gusta andar tanto y tan despacio. Este recorrido
pertenece a esa especie de rutas que, cuando terminas, piensas que has andado
por encima del centenar de kilómetros pero… ná de ná: 85.
A las 9,30 en “la chimenea”.
¡jodé, qué puntualidad! Los “Tres” hemos aparecido para “y veinte”. La ruta
elegida ha sido la célebre “Vuelta a Erro” atacada por el lado de Urroz. Ayer
recibí una serie de sabios consejos procedentes del amigo Albéniz y, entre
ellos, me decía que –“no hay que luchar contra el viento, hay que saberlo
tratar, introducirse en su bocanada”-
Hemos tenido ocasión de poner en
práctica su lección pues, rumbo a Erro, el viento soplaba de cara. No me
preguntéis si venía del N, del NE, del NNE o era “castellano”, era de
cara. Nos hemos introducido en su bocanada en porciones de un kilómetro por profesional y, pese a
los lamentos del “escalador”, el puerto no se ha hecho esperar.
En el Gau Txori es muy probable que se instale próximamente la Federación
Navarra de Ciclismo: estábamos todos; bueno, todos no, Toño y su amigo Javi han
llegado un poco más tarde.
Otra vez, cada uno por su surco,
nos acercamos a tutta la oxtia a la cuesta de Anchóriz y con el impulso
coronamos la de Zabaldica. Lo dicho: con el tiempo tendremos que pagar por
pasarlo tan bien, ¡ojo al dato!
Hasta pronto. Bs.
Venga, venga! No des ideas y sigue disfrutando
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