¿Alguno de vosotros se
cerciora de que lo que os dicen es verdad o simplemente os lo creéis y pasáis a
engrosar la lista de voceros?
Yo siempre he oído que los ciclistas no estamos obligados a circular por
los “carriles-bici” y que podemos
discurrir plácidamente por la calzada como un vehículo más, aunque a nuestra
derecha hayan construido un CB y sea muchísimo más seguro para nuestra
integridad física que la concurridísima carretera. Esta “verdad”, como pregunto
en el primer párrafo de este escrito, nunca me he preocupado en investigar si
es cierta o no, pero reconozco que, en más de una ocasión, me ha servido para
discutir con algún airado conductor que me ha señalado que dejara de ocupar su sitio
y me fuera al mío.
En un acto mísero de humildad, reconozco que no comprendo que exista tal
posibilidad, la encuentro ilógica; podría describir múltiples ejemplos de situaciones
sorprendentes y estoy seguro de que muchos de vosotros las aceptaríais. ¿Cómo
es posible que prefiramos andar en bicicleta por la calzada de Ripagaina o
Mendillorri en lugar de hacerlo por el CB que hay, con más o menos acierto, en
ambos lados de la avenida? ¿Por qué apenas se utiliza el intrincado CB que va
desde la Rochapea hasta el final de Berriozar? No quiero seguir porque, tal
vez, conozco las respuestas: son unos vulgares trazados que no están en
consonancia con los madelmanes de mi
querida Pamplona, ¡sí! preferimos jugarnos el pellejo y salir de la ciudad como
los “buenos”, que nadie nos confunda con esos vulgares tipos que van a trabajar
en baratas y viejas bicicletas de segunda mano ¡no! Nosotros somos
casi-profesionales con barba sin afeitar desde hace unos cuantos días, sin
guantes, con grupo inalámbrico, cubiertas de 25”, vestimos de negro y, si pudiéramos,
hace tiempo que habríamos mandado el casco al baúl de los recuerdos y nos encasquetaríamos
una gorra de las que ahora vemos en Eurosport ¡Somos la oxtia! Preferimos fardar
a evitar durante un trayecto más o menos largo el riesgo de un accidente bajo
el pretexto de que “la ley nos ampara”.
Este mea culpa viene a cuento de la
amabilización que ha emprendido el Ayuntamiento de Pamplona. Como esto
prospere no la va a reconocer ni la madre que la parió: se va a descongestionar
de tráfico el “Centro” de la ciudad, se potenciarán los servicios de transporte
público, las bicicletas podrán circular por CB anchos y bellos que lleven a “alguna
parte”, la avenida de Pío XII pasará de ser una amplia vía de entrada y salida
de la ciudad a un estrecho y complicado laberinto de “villavesas” movidas de sitio,
árboles talados, viajeros desubicados, ambulancias pidiendo socorro para llevar
las urgencias a los hospitales y un montón de comerciantes quejándose de la
brillante idea de un iluminado, apoyado por ignorantes que dejan hacer a los
que saben.
¿Sabéis que toda esta amabilización,
en lo concerniente a los ciclistas puede no servir para nada? Si no tenemos ninguna
obligación de pedalear por los CB, podemos seguir evitándolos como hasta ahora:
sin compartir nuestro carbono con los menesterosos de las bicicletas plegables
y discutiendo con los ignorantes conductores de vehículos que nos dicen no sé
qué de circular por el CB. ¿Alguien se ha fijado en la cantidad de tipos que
andan en bicicleta por los caminos de la Vuelta del Castillo sin utilizar el
magnífico carril periférico que une la Plaza de los Fueros con Pío XII? ¿Alguien
ha visto un policía municipal recomendando que modifiquen esta situación? ¡Lo
sé, como no está prohibido, nadie puede obligarles a recluirlos en el CB!
Pues aquí radica mi confusión: ¿para qué gastarnos dinero en algo que no se
utiliza? ¿Se puede cambiar la norma? ¿Se puede poner un policía recomendando su
uso? Y nosotros ¿Cuándo dejaremos nuestra madelmanía de lado y apostaremos por
nuestra seguridad?
Hasta pronto. Bs.