Cuando, a punto de dar las 10 de
la mañana, te recibe una ráfaga heladora de viento en la cara; cuando en la
rotonda de Trinitarios estás a punto de incrustarte en la puerta de un
automóvil; cuando estás enfilando las primeras casas de Berriosuso y sientes
que la rueda trasera está “bajo mínimos”; cuando echas mano de la cámara de
repuesto y goteas sin parar moco del frío que hace; cuando presientes que has
cogido un “pellizco” a la susodicha y apuestas que vas a tener que deshacer lo
andado porque la has vuelto a pinchar; cuando no tienes más remedio que
comprobar que los parches tan bonitos que has comprado en una cajita de color
granate metalizado son más grandes que lo conveniente para tu avería; cuando
adivinas que, más tarde o más temprano, vas a tener que repetir todo lo que
llevas haciendo desde hace un buen rato; cuando compruebas que tu adivinanza se
convierte en realidad en el kilómetro 7 del puerto de Markaláin; cuando por fin
no tienes más remedio que echar mano del repuesto de tu amigo Ignacio, entonces
es cuando no tienes otra solución que armarte de paciencia y decir: ¿quién
cojones me ha mandado salir en bicicleta hoy con este puto viento de cara y
este pinchazo que se repite una y otra vez?
Me he acercado a Nacho y le he
comentado: ¡venga, a mal día buena cara! ¡vamos a reírnos un rato del resto del
mundo! Hoy es lunes, así que el Orgi
está cerrado; vamos al Aitona. Café
con leche y magdalena y comenzamos a despellejar al mundo:
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Ante una demostración de ruedas (DT Swiss, Eurus
y Zipp) ¿Cuál de las tres diríais que todavía sigue rodando después de un breve
empujón? Sin lugar a dudas las Eurus, ¡sí! la más vieja y barata de todas las
que utilizo; sin embargo no tienen la presencia de las Zipp ni son tan buenas
como las DT Swiss. ¡Qué tontos somos! Sacrificamos lo extraordinario por lo bonito
y por lo bueno.
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Nos acercamos a Olave y comprobamos que las
manifestaciones de los vecinos están dando sus frutos: han empequeñecido la
N-121 dejándola encajonada en un carrilito para ir y otro para volver por los
que justamente cabe un camión transeuropeo, además, han construido una especie
de acera para que no haya posibilidad de escapatoria, para que todo el mundo
circule por el carrilito ¡todos! camiones, automóviles, furgonetas y… ciclistas.
No hay posibilidad de cobijarte en el arcén: ha desaparecido. Han creado
dificultades para que el tráfico aminore la velocidad y a todos nos han metido
en el mismo embudo ¡Joder! No creo que el ganador de esta “solución” haya sido
el primero de su promoción en su carrera universitaria.
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Hoy he recibido por guasap una fotografía de un agente del orden conduciendo un
automóvil oficial mientras hablaba por el móvil (celular que dicen otros), seguramente estaría diciendo algo muy urgente
porque, ya se sabe, esta gente es muy escrupulosa con la ley y es capaz de
ponerte una multa de 100€ por circular a 99 kms/hora cuando el límite está en
90. Eso sí, si la pagas “enseguida” te hacen una rebaja del 50%; por eso digo
que seguramente se trataría de algo muy urgente y justificado (lo de hablar por
el móvil) porque si no… ¡no me lo explico!
Esto nos ha llevado a seguir
despellejando al resto de la humanidad y hemos caído en la cuenta del disparate
que han montado en el entorno de la avenida del Monasterio de Urdax en Pamplona.
Como veréis, el que no se
divierte es porque no quiere. Nuestra vuelta ciclista, que un principio estaba
pensada para hacer 80 kilómetros, ha quedado reducida a 50, mas no importa,
hemos aprovechado el tiempo en sacar un rosario de críticas hacia la humanidad
del que he plasmado unos breves retazos.
Hasta pronto. Bs.