No tengo ni idea de cuantos son, sólo percibo que son muchos a los que, en este
país en el que habito, se les podía calificar como cainitas. Hace mucho tiempo leí que España era un lugar plagado de
señores bajitos, calvos, con bigote y con mucha mala leche en sus venas. ¡Y ahí
estamos!
Poco a poco, y sólo en algunos
deportes, España ha ido despuntado, tanto a título individual como en
actividades de grupo. Nunca han faltado las críticas desde el extranjero
achacando los triunfos y medallas a las ayudas que proporciona en doping. Bajo mi punto de vista, estas
críticas han llegado plagadas de hipocresía y queriendo tapar la mierda que
escondían o esconden debajo de sus propias alfombras.
Hace unos pocos años, España en
cuestión ciclista era un desierto salpicado por algún que otro oasis. Con la
llegada del equipo Reynolds la cuestión fue evolucionando y nos instalamos en
un nivel más que presentable. Se pasó de hacer décimos puestos en el Tour de
Francia a ganarlos. Conforme la afición al ciclismo crecía, los “enterados” lo
hacían al mismo ritmo. Los periodistas se reciclaron y, de la noche a la
mañana, los expertos en fútbol pasaron a serlo del ciclismo. Un señor bajito,
medio calvo y sin bigote pero con mucha mala oxtia en sus venas, puso especial
interés en meterse con “el equipo de Navarra” y la gente le seguía como a nuevo
mesías, el único que decía la verdad.
Pues bien, el pasado domingo en
los Campeonatos Mundiales de Ciclismo celebrados en Florencia, el pódium fue
ocupado por un portugués, Rui Costa del equipo Movistar (¿de Pamplona?) que se
llevó la medalla de oro; un catalán, residente en Andorra y descendiente de
españoles, que se ganó la medalla de plata; y un murciano que se llevó la de
bronce. Al cuarto, Nibali, no le dieron ninguna medalla pero, bajo mi punto de
vista, se mereció todas ellas.
Según pude escuchar, Alejandro
Valverde lo hizo peor que mal, fiel a su estilo de ignorante y que ya ha
patentado un término que sirve para definir sus fallos y sus fracasos, me estoy
refiriendo a palabro “Valverdada”.
Como decía al principio, España
es un país de cainitas. En la última
vuelta del “mundial” atacó el “cigarro puro” Rodríguez y todo el mundo se
levantó de sus butacas al más puro estilo de los años 90 cuando Induráin ganaba
todo lo ganable. Los locutores de RTVE animaban a Joaquín y le empujaban para
que acabasen cuanto antes los kilómetros que faltaban para ganar el mundial de
ciclismo. Mientras, atrás, Valverde hacía de “secante” de Nibali y Costa;
realizaba labor de equipo, igual que Induráin en el mundial que ganó Olano y
que, a partir de aquél día , ese advenedizo de guipuzcoano pasó a llamarse
Abraham Olano “el traidor hijo de puta”.
Ocurrió que a Nibali no le
dolieron lo bastante las dos caídas que había tenido y, él solito sin ayuda de
nadie, llevando a Valverde y Costa a rueda, alcanzó a Rodríguez. El del
Movistar, que fue quien en esa escapada menos “palos al agua” había dado, atacó
en un lugar propicio cuando Rodríguez, otra vez, se había escapado y Valverde,
obstaculizado por Nibali, no pudo alcanzar al portugués. El desenlace todos lo
conocemos. ¡Una pena!
Lo que no aguanto, lo que no
trago es lo que vino después: todos los periodistas sabían en donde estuvo el
fallo, todos sabían que Valverde es un ciclista propenso a este tipo de “valverdadas”. Uno de los mejores
ciclistas de todos los tiempos que han nacido en España es un majadero
ignorante. El seleccionador español, sargento chuskero Mínguez, también se sumó
al coro de sabihondos y aclaró que “Valverde tenía que haber saltado para abortar
hasta los ataques de las motos que pululaban por la carrera”. No tengo nada
clara la labor de Mínguez en este mundial: ¿seleccionar a nueve ciclistas
profesionales? Con ligeras modificaciones, el núcleo principal es el que es y,
lógicamente, la selección tenía que girar alrededor de los hombres que fueron. En esta prueba, sin pinganillos, pocas
instrucciones podía dar el bueno de Mínguez; en realidad ya las dio antes de
salir advirtiendo que “todo aquél que no cumpliese con su cometido, si él
seguía el próximo año, no sería convocado”.
Alejandro Valverde “Balaverde”,
el año próximo no serás convocado, no hiciste caso de las órdenes de Mínguez.
No fuiste a por las motos, tampoco arrancaste detrás del malvado Rui Costa, ese
compañero tuyo en el Movistar, portugués como Cristiano. Las órdenes del
sargento, ese señor que vio la carrera al abrigo de un automóvil mientras
vosotros os poníais como un “cristo”.
Si analizásemos la carrera
veríamos que varias selecciones se fueron al carajo en tropel: USA y Gran
Bretaña con sus Froome, Cagüendiez, Wiggins, por ejemplo. Bélgica no pudo hacer
otra cosa que, bajo un tiempo infernal, llevar la carrera en las dos últimas
vueltas a favor de Gilbert; Colombia lo estaba haciendo bien con Urán pero… se
cayó. El superfavorito Sagan no sé si estuvo de lo bien que corrió escondido y
descolgado en alguna fase de la carrera. Mi admirado Cancellara se olvidó del
motor eléctrico o se le mojó, no lo tengo nada claro. Los italianos trabajaron
a destajo, chuparon cámara como el que más pero, Nibali sólo pudo ser cuarto. ¡Pues bien! Los de aquí fueron segundo
y tercero y el del Movistar primero y no se oye otra cosa que declaraciones
fuera de lugar y lloriqueos. Nos hemos instalado en el “estado del bienestar” y
ser primero, segundo y tercero nos
parece un solemne fracaso. ¿Fracaso? ¿Y los demás que hicieron, triunfar?
Ya sé que no es lo mismo, pero el
ciclismo por selecciones, no logro entenderlo muy bien. Cuando Cristiano marca
un gol en el Real Madrid, los madridistas lo festejamos aunque sea portugués.
Cuando Rui Costa se harta de ganar carreras con el Movistar los aficionados al
ciclismo lo celebramos, no importa que sea portugués. Cuando gana un mundial de
ciclismo por selecciones nacionales, es un zorro de un “solo tiro” y algún mal
pensado opina que Valverde no quiso ir a por él porque es de su mismo equipo.
¡Asco!
Lo dicho, España país de
cainitas, enterados, instalados en la envidia, en la altanería de los nuevos
ricos y que no sabemos reconocer lo bueno que tenemos y nos gusta hacer como el
cerdo: revolcarnos en la mierda.
¡Ah! Para el próximo año pido el
puesto de seleccionador nacional de ciclismo. Todos sabemos cuáles son los
nueve mejores ciclistas españoles del momento, yo también; al principio de la
carrera sabré dar las instrucciones claras y precisas para que todo salga de
acuerdo a lo previsto, no llevaré pinganillo por lo que tampoco podré dar
instrucciones, luego la culpa será de Valverde y tal, y tal, y tal, y tal.
Hasta pronto. Bs.
Como siempre has estado "sembrao".
ResponderEliminarTienes razon, todos juzgan a los deportistas desde su "sabiduria de sillonbol"
ResponderEliminarMe gustaria ver a mas de uno en esas circunstancias