La
culpa es de la afición que tenemos a la bicicleta. Si actuáramos con la lógica
de una persona normal, hoy no habríamos salido a la carretera.
El otro día alguien decía que los
ciclistas corren vueltas de 21 días con dos jornadas de descanso que,
normalmente, sirven para seguir entrenando y trasladarse a una localidad lejana
en avión, desde donde saldrá la próxima etapa, la de mañana. En cambio, los
futbolistas juegan un máximo de dos partidos por semana y están cansados.
Ambas actividades deportivas son realizadas por
personas y el género humano, salvo excepciones, es muy parejo; todos nos
cansamos, acumulamos stress físico y mental y yo hoy estaba harto del pedal.
El sábado los de UCN dimos una
vuelta de 95 kilómetros, Carlos escribió que en la marcha hubo cicloturismo y
un rato en el que jugamos a ciclistas. El domingo me di la vuelta a Erro con la
MTB, me atacó el calor del bochorno y, poco acostumbrado al sol, llegué a casa
atufau, hasta el gorro del sillín que se empeñaba en meterse donde nadie le
llamaba. Hoy Los Tres de Castilla nos hemos inventado una vuelta de esas más
propias de “organizadores de carreras” que no saben cuantas encerronas meter en
la prueba para dar más realce al Gran
Premio del Pueblo en Fiestas.
Esquíroz está perfectamente protegido de
invasiones de todo tipo, para llegar a él siempre tendremos que subir una
cuesta a cual más pestosa; la idea de acudir al valle de Echauri tiene muchas
variantes, cualquiera es mala y nosotros hemos escogido la peor: subiremos
hacia Barbatáin, más tarde cruzaremos la Urbanización de Cizur y, nada más tocar
Gazólaz, iniciaremos una cuesta hacia Paternáin; poco a poco se apodera de tu
mente una sola idea ¿cómo estará, después de tanto tiempo, el costalón de
Ubani? ¡Mal, como siempre! No conviene apurarse demasiado pues, a tiro de piedra,
enseguida llega el siguiente (costalón) de Arraiza. Este pueblo está
perfectamente protegido para asaltos ciclistas, sus casas se dejan ver pero no
llegan nunca, de vez en cuando miras al GARMIN y el pobre aparato te explica
que con porcentajes del 10%, viento de cara semihuracanado, calor y dolor de
culo, no puedes alcanzar velocidades superiores a 11 ó 12 kms/hora. Si ahora
estoy escribiendo es buena señal, seguro que hemos terminado de subir la jodida
cuesta de Arraiza ¡menos mal!
El viento de cara azota en la idem,
las Zipp oponen resistencia y la Look se mueve más que la cubierta de un barco
en noche de tormenta ¡una delicia! Llegamos al cruce de Belascoáin y, más tarde, subimos a buen ritmo
la cuesta de Orendáin. La bajada hacia Puente la Reina nos sorprende con algún
regacho que cruza la carretera.
En La Conrada nos estaban esperando
con unos pinchos de tortilla y nos hemos parado. La suerte democrática estaba
echada: vamos por El Perdón ¡precioso puerto! No me lo vendáis envuelto en el
papel de celofán de que sopla el viento de “sillín”, da lo mismo, El Perdón es
mucho puerto siempre y si alguien dice lo contrario es un fantasma.
¡En fin! La vuelta, en cuanto a
kilometraje, no ha sido excesiva, ahora bien, repasad conmigo todo lo que os he
contado desde el sábado, id sumándolo y comprenderéis que hoy no estaba para
algarabías, más bien quiero comprender a los sufridos futbolistas y pensar que
dos partidos a la semana son suficientes.
Hasta pronto. Bs.
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