Hemos
vuelto a la normalidad de un día cualquiera del mes de junio de cualquier año.
Todo estaba en orden, habíamos quedado a las 9 en La Chimenea; tanto Ignacio
como yo habíamos acudido a la hora y el amigo Juanjo llegaba más tarde de “y
diez”, todo normal, como un reloj, sin contratiempos. Nada hacía presagiar que
la jornada ciclista nos iba a hacer sufrir más de lo debido y… así ha sido.
Aún no tengo claro de dónde venía el
viento, si del sur o del norte; nos dirigíamos hacia Urroz y el desplazamiento
era fluído, alcanzábamos a los de adelante sin aparente esfuerzo y, sin
embargo, yo creo que nos daba en la cara.
¿Qué tal si vamos a Erro? Estos 20 kilómetros tan monótonos hoy no lo han
sido tanto, Ignacio tenía la cara llena de arrugas y eso significa que lo estaba
pasando bien, las chorradas sirven para evadirte de la carretera y sumergirte
en el mundo de la niñez.
En esas estábamos cuando hemos caído
en la cuenta de que el próximo día 29 tenemos programada una comida los UCN.
Nunca acertaréis en qué restaurante de Pamplona es la cita gastronómica. No,
eso no vale, seguro que Braco os lo ha dicho por correo electrónico. A mí me parece
que estamos metidos de lleno en el famoso tráfico
de incluencias. Acaso alguien ha pedido presupuestos a otros restaurantes
distintos a los que domina el Emporio
Juanjo. ¡Yo protesto! Me niego a ver a ese tipo otro día más, ya lo veo el
resto de la semana como para tener que soportarlo el sábado 29. Me iré al
Europa o al Alhambra, lugares de postín, de categoría. ¡Jesús, Fernando,
Carlos, estamos a tiempo! No caigamos en ese pernicioso tráfico, os lo aviso…
El puerto de Erro se presta a que
los culogordos podamos subirlo de
manera presentable pero, ¡ay! eso es algo que Juanjo no está dispuesto a
consentirlo y, a falta de 500 metros, ha sprintado
al más puro estilo Abilleira, Tamames o Perurena y se ha llevado 2 puntos del
Premio de la Montaña.
El tramo que lleva de Zubiri a
Pamplona está tan exprimido que poco os puedo contar, a no ser que nos ha
alcanzado un culosupergordísimo y,
otra vez Juanjo, no lo ha permitido. Al final hemos dejado las cosas en su
punto y el pobre hombre, del Sky, ha sido colocado en su sitio: detrás y
descolgado.
¿Os interesan los datos estadísticos?
¡Ahí van!: Distancia recorrida 100 kilómetros, velocidad media 25 kms/hora,
velocidad máxima 73,9 kms/hora. Se me olvidaba deciros que las de monte han
sido relegadas al ostracismo por las de carretera y no lo siento.
Hasta mañana. Bs.
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