Todo el año equivocándome con la vestimenta que debo de llevar en mis salidas ciclistas. Suponía que en Castilla iba a encontrar calor del que obliga a concentrarse en los pensamientos mientras agachas la cabeza con la esperanza de que la recta interminable acabe pero, no. Hace fresco y echo de menos alguna prenda de manga larga y guantes con protecciones para evitar los golpes con las ramas de los árboles. La vida aquí es más dura, todo cuesta un poco más.
Ya no llego tarde a mis citas, lo contrario fue una anécdota que no ha de suceder.
Covarrubias está situada a 885 metros de altitud y esto no es obstáculo para encontrar una cuesta apenas comienzas la andadura, aún hay que subir un poco más para situarse en la carretera de Lerma.
Mientras hacemos los 7 kilómetros que nos separan de Puentedura, termino de espabilarme. Creo que nos han adelantado dos coches ¡una barbaridad!. Peor será la cuesta que termina en Mecerreyes en la que sólo vemos a un mísero ciclista: no hay coches. Txiki se queja de la velocidad que hemos alcanzado en este tramo, copia de la subida por el Río Urrobi aunque más corta, apenas 6 kilómetros.
A estas alturas necesitamos abandonar la carretera y nos introducimos en el monte que vigila la general de Soria. Las lluvias del invierno se han llevado la tierra, dejando abundante piedra suelta y bancos de arena que ponen un toque de color cuando me imagino el golpe que me voy a dar.
Estamos circulando por la cima de un monte largo, tan largo como El Perdón cuando empieza en la cima del puerto y acaba en Campanas. El aparato medidor de altimetrías señala 1200 metros y, si buscáramos, encontraríamos restos fosilizados de animales marinos.
Después de un descenso complicadillo por las hierbas altas y los bancos de arena, volvemos a la carretera de Soria para buscar unas señales que nos indiquen por donde debemos regresar a casa.
Al rato divisamos un mojón de madera con un escudo extraño que me recuerda a anillos con diseños intrincados de películas de bárbaros del norte.
-"Por ahí es, ese es el camino"- Poco a poco vamos ascendiendo sin otra dificultad que la pendiente de la cuesta hasta que el GARMIN dice que, próximamente, tendremos que bajarnos de la bicicleta ya que un 20% de desnivel y con piedras abundantes no hay manera de atacarlo por ninguna parte, a no ser que seas el campeón olímpico de la especialidad.
Prueba superada. Seguimos buscando los mojones de madera y nos llevan a un camino estrecho como nuestras bicicletas. Bajamos con soltura y al rato nos encontramos con un tramo de unos 500 metros de longitud cubierto de piedras puntiagudas, deshechas por los rigores del invierno, que me obligan a echar otra vez pie a tierra.
Los mojones nos han traído hasta la Ermita de San Olav y es que Covarrubias, por cuestiones que se remontan a la Edad Media, tiene relación con el Norte, con Noruega y aparecen vestigios de la Princesa Cristina, casada con el Infante Felipe de Castilla. Dejo este retazo porque esto es una crónica ciclista y no una lección de historia, por cierto, muy amena.
Ruego que me perdonen los que eligieron el diseño de la Ermita de San Olav, de reciente construcción, pero no le encuentro el atractivo por ninguna parte, me recuerda a un campo de prospección petrolífera. Lo siento.
Estas han sido las andanzas de hoy, durante tres horas hemos recorrido 45 kilómetros por estos lugares de Burgos que tienen una firme disposición: siempre hacia arriba.
Hasta mañana. Bs.
A mí tampoco me convence nada la ermita de San Olav. Por fin un poco de apoyo porque, cada vez que ha surgido el tema, era más numeroso el bando a favor de su 'genial' diseño que el que estaba en contra. Aún así quiero darle una nueva oportunidad, no vaya a ser que las moscas y el calor que me acompañaron en el paseo me influyeran en la opinión negativa.
ResponderEliminarLos arquitectos, a veces, tienen unas ideas muy personales que no 'pegan' con el entorno. Recuerdo la remodelación que se hizo en la Plaza de la Virgen de la O, de Pamplona. Destruyeron una pequeña capilla 'de siempre' y en su lugar emplazaron un armatoste de hierro y cemento que rompió el encanto.
EliminarCon el tiempo algo arreglaron.