Los
tres teníamos hoy motivos para estar de regreso a hora temprana, los
profesionales sabemos anteponer las obligaciones y, aunque nos amuele, echamos
mano de cantidad de refranes que vienen al pelo para estas ocasiones: “antes es Dios que los ángeles”, “antes la obligación que la devoción”, “cuando seas
padre comerás huevos”, etc.
Bien, ya sabemos que teníamos
“papeles que resolver”, pero es que, además, el día ha amanecido de color grisazulenco, por lo que si juntamos las
dos circunstancias lo más lógico hubiera sido aprovechar que nos dejan el
Diario en la puerta de casa y leerlo tranquilamente mientras dábamos cuenta de
abundante café con leche y tostadas. Pues no, ni por esas, el vicio lo tenemos
enraizado de tal manera que es fácil encontrar vueltas desintoxicantes,
“vueltitas” que dirían en Bilbao, así que hoy también hemos visto la fauna de
costumbre y nos hemos sentado en el mismo banco de casi todos los días, estoy
hablando de los jacobeos y de Cizur.
Apostaría que la vuelta de hoy ha
tenido dos puntos que no son conocidos por la mayoría de los que andáis en
bicicleta por Pamplona o, por lo menos, no pasáis con mucha frecuencia por los
lugares que voy a deciros: el primero se trata de un camino totalmente
descarnado y que, desde las afueras de Gazólaz por el cementerio del pueblo,
desemboca en la carretera que une Paternáin con Ororbia. En tiempos remotos, el
camino deshecho de hoy era una humilde carretera de apenas dos metros de
anchura y que hubiera hecho las delicias de los clasicómanos de haber estado
enclavada en los alrededores de Roubaix. Poco a poco ha ido languideciendo por
falta de atención desde la Dirección General de Obras Públicas del Gobierno de
Navarra en favor de otras carreteras de mayor tronío pero que,
desgraciadamente, no están permitidas para andar en bicicleta que es lo que nos
interesa en estos momentos.
Os
haría una pregunta para hablar del segundo punto no demasiado conocido por
vosotros, eso creo, ¿sabéis donde se encuentra Atondo? ¿Cuántos de los que
habéis respondido -sí- os habéis atrevido a subir hasta la carretera que lleva
a Erice de Iza? Normalmente el cruce de Atondo se pasa jadeando después de
haber subido el repecho que salva el obstáculo de la vía, carretera de Irurzun.
Antiguamente las carreteras estaban asaltadas por “pasos a nivel” y, poco a
poco, fueron eliminándose en beneficio de los costalones que tienen una misión
principal para el ciclista: limpiar los bronquios. Todavía queda algún que otro
“paso a nivel”, como por ejemplo el de Izurdiaga, si bién lo han hecho a
propósito para atestiguar tiempos pasados y procurar las blasfemias de los
malhablados del pelotón cuando están a punto de romper las ruedas de carbono de
sus bicicletas de carretera, no de ciclo cross. Me gustaría contaros que la
subida que lleva a Atondo tiene algo menos de un kilómetro y que, en la parte
final del trayecto, el GARMIN ha señalado durante un buen rato un porcentaje
del 17%, cifra que no resulta desdeñable, al menos así creo yo y el aldeano
que ha dejado de trabajar para mirar con atención el esmero que poníamos en
nuestro empeño.
Esto ha sido todo por hoy, la
“vueltita” ha llegado hasta los 45 kilómetros y eran las 11 de la mañana cuando
he saludado al vecino del noveno que mantenía abierta la puerta del portal de
mi casa.
Hasta pronto. Bs.
Voy a poner un comentario que seguro que te hace mucha ilusión... ;)
ResponderEliminarQuerido Anónimo: el comentario que has puesto es el que "seguramente me hará mucha ilusión" o además vas a poner un comentario que "seguramente me hará mucha ilusión"?
EliminarPues yo voy a poner otro. No tengo ni idea de por dónde cae Atondo, ni sabía que existía...
ResponderEliminarCerquita de Otxobi
ResponderEliminar