miércoles, 3 de julio de 2013

Vueltitas desintoxicantes


             Los tres teníamos hoy motivos para estar de regreso a hora temprana, los profesionales sabemos anteponer las obligaciones y, aunque nos amuele, echamos mano de cantidad de refranes que vienen al pelo para estas ocasiones: “antes es Dios que los ángeles”, “antes la obligación que la devoción”, “cuando seas padre comerás huevos”, etc.

            Bien, ya sabemos que teníamos “papeles que resolver”, pero es que, además, el día ha amanecido de color grisazulenco, por lo que si juntamos las dos circunstancias lo más lógico hubiera sido aprovechar que nos dejan el Diario en la puerta de casa y leerlo tranquilamente mientras dábamos cuenta de abundante café con leche y tostadas. Pues no, ni por esas, el vicio lo tenemos enraizado de tal manera que es fácil encontrar vueltas desintoxicantes, “vueltitas” que dirían en Bilbao, así que hoy también hemos visto la fauna de costumbre y nos hemos sentado en el mismo banco de casi todos los días, estoy hablando de los jacobeos y de Cizur.
 
 

            Apostaría que la vuelta de hoy ha tenido dos puntos que no son conocidos por la mayoría de los que andáis en bicicleta por Pamplona o, por lo menos, no pasáis con mucha frecuencia por los lugares que voy a deciros: el primero se trata de un camino totalmente descarnado y que, desde las afueras de Gazólaz por el cementerio del pueblo, desemboca en la carretera que une Paternáin con Ororbia. En tiempos remotos, el camino deshecho de hoy era una humilde carretera de apenas dos metros de anchura y que hubiera hecho las delicias de los clasicómanos de haber estado enclavada en los alrededores de Roubaix. Poco a poco ha ido languideciendo por falta de atención desde la Dirección General de Obras Públicas del Gobierno de Navarra en favor de otras carreteras de mayor tronío pero que, desgraciadamente, no están permitidas para andar en bicicleta que es lo que nos interesa en estos momentos.

             Os haría una pregunta para hablar del segundo punto no demasiado conocido por vosotros, eso creo, ¿sabéis donde se encuentra Atondo? ¿Cuántos de los que habéis respondido -sí- os habéis atrevido a subir hasta la carretera que lleva a Erice de Iza? Normalmente el cruce de Atondo se pasa jadeando después de haber subido el repecho que salva el obstáculo de la vía, carretera de Irurzun. Antiguamente las carreteras estaban asaltadas por “pasos a nivel” y, poco a poco, fueron eliminándose en beneficio de los costalones que tienen una misión principal para el ciclista: limpiar los bronquios. Todavía queda algún que otro “paso a nivel”, como por ejemplo el de Izurdiaga, si bién lo han hecho a propósito para atestiguar tiempos pasados y procurar las blasfemias de los malhablados del pelotón cuando están a punto de romper las ruedas de carbono de sus bicicletas de carretera, no de ciclo cross. Me gustaría contaros que la subida que lleva a Atondo tiene algo menos de un kilómetro y que, en la parte final del trayecto, el GARMIN ha señalado durante un buen rato un porcentaje del 17%, cifra que no resulta desdeñable, al menos así creo yo y el aldeano que ha dejado de trabajar para mirar con atención el esmero que poníamos en nuestro empeño.

            Esto ha sido todo por hoy, la “vueltita” ha llegado hasta los 45 kilómetros y eran las 11 de la mañana cuando he saludado al vecino del noveno que mantenía abierta la puerta del portal de mi casa.

            Hasta pronto. Bs.

4 comentarios:

  1. Voy a poner un comentario que seguro que te hace mucha ilusión... ;)

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    1. Querido Anónimo: el comentario que has puesto es el que "seguramente me hará mucha ilusión" o además vas a poner un comentario que "seguramente me hará mucha ilusión"?

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  2. Pues yo voy a poner otro. No tengo ni idea de por dónde cae Atondo, ni sabía que existía...

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