Me he acostumbrado al espectáculo
de la Grande Boucle y ya no le pido más, sé cuánto me puede dar y no quiero ser
un incauto que crea que esto puede cambiar. Las otras dos grandes vueltas por
etapas me encandilan: no tienen el glamour
de la supuesta primera, acaso el tufillo de aldea de antaño pero el
espectáculo está ahí, no sabría explicar en qué consiste ese imán que atrapa y
me hace comparar las etapas del Giro
y Vuelta con Tour y salen siempre triunfantes las vueltas de Italia y España.
Este año, como viene siendo
habitual desde hace unas cuantas temporadas, han acudido unos equipos comparsas
que han danzado al son de lo que ha dejado el todo poderoso Sky. El señor Christopher Froome se ha
llevado a Francia una escuadra compuesta por otros 8 súper ciclistas y han
manejado la carrera a su antojo. Se suele oír por ahí que cualquiera de esos
corredores podrían ser “jefes de fila”
en otros tantos equipos que surgieran en el pelotón internacional. Sin ir más
lejos, el alavés Míkel Landa fue al Giro de Italia en calidad de líder del
grupo; aquí le encomendaron la misión de tirar del carro como cualquier otro de
sus compañeros; un día eres general de los ejércitos y otro soldado raso de
infantería.
Las demás escuadras se han
limitado a asumir el rol de teloneros con sus larguísimas “escapadas” y a rezar
para que el implacable pelotón no se los comiera a 300 metros de la meta. ¿Que ha
habido corredores que se han salido de lo normal? ¡Sí! A todos nosotros,
seguidores pese a todo del Tour, se
nos han grabado los nombres de Sagan, Majka, Zakarin, Bardet, Dumoulin,
Greipel, De Gendt, Cagüendiez y Pantano, pero han sido recolectores de las
migajas que el “Gran Hermano” inglés ha condescendido dejar para la plebe: todo
estaba atado y bien atado, no había problema alguno para que, de acuerdo con el
plan estipulado, ganase esta edición el único, el irrepetible, el gran Christopher Froome! El rey del cabeceo
y del pedaleo simpar.
Echando mano de un momento de
debilidad y de sinceridad, esto que relato ha venido ocurriendo desde siempre o
casi siempre, ocurre que, cuando el dominador era mi admirado Miguel Induráin, lo
ejecutaba a la perfección mi sencillo paisano y entonces todos saltábamos de
las butacas y no había manera de echar una siesta aunque el termómetro marcara
40º. No es lo mismo que marque un gol Cristiano Ronaldo, jugador del Real Madrid,
al Barcelona, pongo por caso, a que siga marcando otro gol, en este caso al
Real Madrid, siendo ahora jugador del Barcelona ¿Verdad que no es igual? ¡Pues
eso! Todo se mira según el lado del mostrador en el que ha tocado vivir y, en
este caso, el lado del ganador ha estado en el opuesto al mío.
| Rueda prisionera en la calle Curia de Pamplona |
Por cierto, mi ganador favorito
no hubiera sido Contador ni Quintana, tal vez Ion Izaguirre, pero seguro,
seguro que hubiera continuado con los saltos de alegría de antaño si el
triunfador fuera Valverde, Alejandro Valverde, ese sí que es bueno; el
murciano sale a ganar aunque tenga que luchar contra el mundo y gana. Lo malo
es que le han dado el papel de gregario de lujo de Quintana y yo me pregunto:
¿Tan difícil es ver que un corredor va mal para sustituir los galones de jefe
en beneficio del que siempre está bien?
¿Cuándo empieza la Vuelta?
Hasta pronto. Bs.
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