Sí; después de esconderme del sol, de soportar 27º y de hacer planes para hoy, ayer a media tarde todo el mundo corría por el pueblo rumbo a casa con olor a mojado. Y así continúa; no he aparecido por el "puente", creo que Pío y los demás no me estarán esperando. No tengo más remedio que mirar al pasado y recordar mi marcha de ayer; la de hoy no existe.
Por los alrededores de Covarrubias existe una maraña de caminos que no logro desentrañar. No es que esté desorientado, lo que ocurre es que siempre aparece una bifurcación con la que no se cuenta; si se toma la anterior apareceré en una GR por la que habré andado muchísimas veces pero ¡es que se parece tanto a la otra! Las huertas y viñas rodean el pueblo; las encinas, los enebros y sabinas plagan los montes de alrededor.
Pío decidió la ruta del día y remontamos el Arlanza por su margen izquierda. Al poco tiempo de echar a andar ya había desistido de memorizar los sucesivos cruces a derecha e izquierda que tomamos para llegar hasta el alto del "Manto". Las cuestas todavía no son empinadas y nos movemos en porcentajes que no superan el 7%; la temperatura andará por los 10º y debemos ser los primeros en visitar las viñas.
Poco a poco nos introducimos en el bosque y al llegar a la GR opino que será lo mejor esperar al guía pues, seguramente, habrá que tomar algún cruce que nadie había visto. ¡Premio! Apenas a unos cinco metros a la izquierda descubrimos un camino estrecho como una longaniza que nos llevará a otro más ancho que, a su vez, nos subirá a donde ya habíamos estado hace un rato y que luego nos acercará hasta el famoso vértice geodésico. Me alegro de ir bien acompañado pues, aunque ya había estado con Txiki por estos lugares el día anterior, los árboles tienen vida y cambia mucho el paisaje en una jornada.
Visitamos el pueblo de Retuerta y, tras un rodeo por los sotos, tomamos una senda siguiendo el curso del Arlanza hasta que, poco a poco, se convierte en una vereda que justamente acoge la anchura de las "gordas". De vez en cuando hay que "meter todo" pues el sentido horizontal se convierte en vertical. Aprieto el culo, los riñones y los pies y triunfo. Prueba superada. Así continuamos hasta que, en una de esas paredes, me confundo con el grip shift y, en lugar de subir al 36, bajo al 24. Subo el repechón dando chepazos; arriba, en ángulo de 90º, me salgo del camino y comienzo a bajar la correspondiente cuesta hermana de la anterior con la bici completamente desbocada; siento que la rueda trasera no toca el suelo y que me voy a dar una oxtia soberana. Si no domino la bicicleta me está esperando el amable Arlanza a unos 3 metros más abajo. No, no me caí pero se me quedó un cuerpo que paqué.
Esta vuelta tenía truco, al llegar a Covarrubias la organización había programado una vuelta para el regocijo de los aficionados que consistía en volver a las andadas y subir hacia el camino de Hortigüela. Calor, moscas y porcentajes superiores al 10º hasta que llegamos a una pared que nunca sabré de su dureza subido en una bicicleta: me tuve que bajar. Ante el comentario que hizo Pío de que no conocía a nadie que la hubiera subido montado, me quedó la idea de proponérselo al "Escalador" y esperar... a que se baje una y otra vez.
Esto fue lo que ocurrió ayer; fueron cerca de 3 horas para recorrer 30 kilómetros.
Hasta pronto. Bs.
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