domingo, 22 de septiembre de 2013

Profesionales del pelotón navarro


Las salidas con la gente del Club tienen algo de seriedad, de cosa importante. Puedes quedar todos los días con “Los Tres de Castilla”, “Los Cinco de Kansas” o con los de “Orvina” pero no es lo mismo. No existe ese tufillo especial que adorna las marchas dominicales de UCN.

El primer punto de contacto con la marcha de hoy lo tuve ayer sábado. A las 9 de la mañana, desde la Autoescuela, salimos una docena de maromos que, sin apenas discusión, nos pusimos de acuerdo en la vuelta que íbamos a dar. Tomamos el camino de Irurzun y nos introdujimos en los túneles del Plazaola que cada día están más oscuros o ¿seré yo el que cada vez juno menos? -“Non lo so”-.

Me atrevo a decir que en la cuesta que lleva a Echalecu, fue donde se comenzó a mover el culo más deprisa que hasta entonces. Atravesamos Yaben y desembocamos en la carretera de Jaunsarás. A partir de ese momento, el cuentakilómetros se instaló en la década de los 40 con ligeros escarceos en los 50. El sudor fluía sin descanso y los alardes no cejaron hasta llegar a Arre. Los 80 kilómetros escasos de la mañana los recordé durante toda la tarde, las piernas estaban cansadas y seguramente lo notaría en la marcha del domingo.
 

Un día leí en el DN que, según una navarra residente en Dinamarca, sabía perfectamente cuando tenía que regresar a su tierra: al encontrarse a las 4,15 horas de la madrugada, parada en un semáforo, esperando a que se pusiera en “verde” para cruzar la calle. De un tiempo a esta parte, nuestro grupo ha tomado estas costumbres danesas como propias y atravesamos Pamplona parando en todos los semáforos que nos encontramos en rojo. En este comentario no encontraréis un átomo de sorna, sólo lo digo con admiración y respeto hacia los compañeros que nos han inculcado esta sana costumbre.

Ha sido en Oricáin donde se me ha olvidado que tenía las piernas pesadas por culpa de la herencia del día anterior y me he puesto en cabeza del grupo. Enseguida han relevado Toño, Felipe, Alberto y más. El ritmo era alegre y no tenía tiempo en fijarme que la niebla convertía la mañana en un color “panzaburro” que nos acompañaba camino de Ulzama.

El ejemplo de los primeros relevistas ha cundido y, poco a poco, se han ido sumando otros voluntarios para “tirar del carro”. La memoria me dice que pocos tenían ganas de bromas y el ruido de los cambios, junto con los carraspeos, era lo único que se oía cuando cruzábamos Lizaso. La cuesta de Juarbe se ha subido con seriedad, como le gusta a Ciaurriz. Arriba he decidido que no convenía relajarse y he relevado a los primeros. Poco tiempo he ocupado la cabeza del pelotón pues, enseguida, se han dado por aludidos los madelmanes y, de manera similar al día anterior pero en sentido contrario, nos hemos presentado en Jaunsarás.

Me imagino a Carlos de Andrés y Perico Delgado retransmitiendo por TVE nuestra marcha: dirían que, -justamente en el primer cruce a la derecha del pueblo, comienza la  gran dificultad del día, la subida hacia Beruete y que convenía tomar posiciones para acometer el primer repecho duro del día. Seguramente que a alguno se le atragantaría por culpa del ritmo elevado que habían traído los corredores desde Oricáin siguiendo las órdenes de los “primeros espadas”-.

He seguido al pelotón hasta las rampas previas a Beruete. He comprendido que 81 kilos de puro músculo y un poco de grasa es mucha masa corporal para seguir a los escaladores del grupo. Algo de eso decía el otro día Juanjo Oroz, el del Euskaltel, en la Vuelta a España y todo el mundo lo entendió. Espero que en esta ocasión suceda lo mismo.

Pablo Aristu, Luis Garde, Carlos Goñi, Luis Vidales, Fernando Recalde, un chico del Lagunak y yo hemos sido los únicos representantes de UCN que han hecho el recorrido por donde venía en los papeles, así que todos los demás tenéis una penalización de 15 minutos en la clasificación general. ¡Esto os pasa por listos!

El amable Puerto de Madoz tiene un primer tramo un tanto “atragantador” sobre todo si los dolores de piernas del día anterior pugnan por darse a conocer. No hay por qué preocuparse, el dolor es algo subjetivo, casi diría que no existe, lo mejor es no hacerle caso aunque veas que comienzas a no tener ganas de asomar el casco en las primeras posiciones del pelotón.

En el cruce de Goñi ha aparecido un ruido extraño en la bicicleta y, como el miedo es libre, se me ha metido en la cabeza la idea peregrina de que el cuadro de mi Look estaba avisando de la próxima rotura. Me he apeado en Ororbia pero no se veía otra cosa que el color negruzco del carbono. De la raja nada de nada. Seguiremos informando.

El amigo Joaquín y su forgoneta se han apresurado a taparme del viento y a dejarme de manera sencilla en Orcoyen.

Con Juanjo y Andrés  la cerveza ha tenido efectos reparadores y hemos diseccionado los 92 kilómetros que señalaba el GARMIN.

Saludos a tod@s. Bs.

 

5 comentarios:

  1. veo que tu imaginacion trabaja a buen ritmo

    ResponderEliminar
  2. Un madelman con bici de monte ha metido plato para pasarme; no le he seguido porque era tarde y había que cenar. Vaya poca vergüenza picarse con una pobrecilla en bici plegable :-)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Haber ido a por él! Es un subidón adelantarles con la bici plegable... por poco que dure antes de que vuelvan a pasarte ;)

      Eliminar