lunes, 16 de septiembre de 2013

La Feria de la Bicicleta, Madrid.


De vez en cuando conviene hacerlo. Unos se van a Nueva York, otros a París,  Roma, Costa Rica; los de más allí se vienen para aquí y, mientras tanto, merodeamos por los sitios de costumbre.

Madrid es un destino que atrae aunque, cada vez más, haya que hacer un ejercicio de “mirar hacia otro lado”; algo parecido que con los sanfermines y su puta mugre. Alguien me decía el otro día que -“los del COI han debido pasar por aquí para decidirse a no votarla como sede de los JJ.OO. del 2020”- y es que, vuelvo a repetirlo, hay musha, musha jiña.

¿Qué fue antes, el huevo o la gallina? ¿Mis motivos personales o el Festibike? En mi caso, sin ninguna duda, “mis motivos personales”. Lo que pasa es que una vez que estás metido en el meollo de la villa ¿por qué no vas a aprovechar para visitar la Feria?.

Con esto me ocurre lo mismo que con la paella: soy capaz de comerme cuatro platos seguidos pero incapaz de enfrentarme con la misma cantidad si me la sirven de sopetón en un plato. Casi, casi me asusté al pasar al interior del recinto ferial. Mirase por donde mirase, la imagen era siempre la misma: bicicletas. Las había de carretera, de monte, de ciudad, plegables, tandems, eléctricas, de pista, antiguas, modernísimas, baratas, muy caras, relucientes, extrañas, con cestas en las parrillas, triciclos, bmx, de aquí, de allá, desconocidas, pesadas, ligeras. La oferta para la vista es muy amplia, más que todo lo anterior. También ofrecen “destinos” en donde poder andar en bicicleta, seguros, complejos vitamínicos, ropa, bebidas isotónicas, masajes, accesorios y complementos. ¡Pasen señores, pasen, pasen y vean! No sé cuantas horas estuve viendo todo eso, tal vez cerca de cuatro. Cuatro horas a paso cansino son agotadoras; ¡no estaba cansado, estaba dolorido!

 

¿Sabéis una cosa? Además de esta feria, en la misma ciudad y durante los mismos días, hubo otra feria dedicada al ciclismo: Expobike. Sesión continua, podías salir de una para ver otra en la que te enseñaban lo mismo que en la anterior pero con distinto nombre. ¡Estamos locos!

No estoy arrepentido de haber ido a Madrid, me gusta y mucho tendrán que fastidiarla para que me deje de gustar. ¡Ah, la feria de la “bike” también!

Hasta pronto. Bs.















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