lunes, 17 de junio de 2013

Stress es tres tres


             La culpa es de la afición que tenemos a la bicicleta. Si actuáramos con la lógica de una persona normal, hoy no habríamos salido a la carretera.

            El otro día alguien decía que los ciclistas corren vueltas de 21 días con dos jornadas de descanso que, normalmente, sirven para seguir entrenando y trasladarse a una localidad lejana en avión, desde donde saldrá la próxima etapa, la de mañana. En cambio, los futbolistas juegan un máximo de dos partidos por semana y están cansados.

            Ambas  actividades deportivas son realizadas por personas y el género humano, salvo excepciones, es muy parejo; todos nos cansamos, acumulamos stress físico y mental y yo hoy estaba harto del pedal.

            El sábado los de UCN dimos una vuelta de 95 kilómetros, Carlos escribió que en la marcha hubo cicloturismo y un rato en el que jugamos a ciclistas. El domingo me di la vuelta a Erro con la MTB, me atacó el calor del bochorno y, poco acostumbrado al sol, llegué a casa atufau, hasta el gorro del sillín que se empeñaba en meterse donde nadie le llamaba. Hoy Los Tres de Castilla nos hemos inventado una vuelta de esas más propias de “organizadores de carreras” que no saben cuantas encerronas meter en la prueba para dar más realce al Gran Premio del Pueblo en Fiestas.

             Esquíroz está perfectamente protegido de invasiones de todo tipo, para llegar a él siempre tendremos que subir una cuesta a cual más pestosa; la idea de acudir al valle de Echauri tiene muchas variantes, cualquiera es mala y nosotros hemos escogido la peor: subiremos hacia Barbatáin, más tarde cruzaremos la Urbanización de Cizur y, nada más tocar Gazólaz, iniciaremos una cuesta hacia Paternáin; poco a poco se apodera de tu mente una sola idea ¿cómo estará, después de tanto tiempo, el costalón de Ubani? ¡Mal, como siempre! No conviene apurarse demasiado pues, a tiro de piedra, enseguida llega el siguiente (costalón) de Arraiza. Este pueblo está perfectamente protegido para asaltos ciclistas, sus casas se dejan ver pero no llegan nunca, de vez en cuando miras al GARMIN y el pobre aparato te explica que con porcentajes del 10%, viento de cara semihuracanado, calor y dolor de culo, no puedes alcanzar velocidades superiores a 11 ó 12 kms/hora. Si ahora estoy escribiendo es buena señal, seguro que hemos terminado de subir la jodida cuesta de Arraiza ¡menos mal!

            El viento de cara azota en la idem, las Zipp oponen resistencia y la Look se mueve más que la cubierta de un barco en noche de tormenta ¡una delicia! Llegamos al cruce de Belascoáin y, más tarde, subimos a buen ritmo la cuesta de Orendáin. La bajada hacia Puente la Reina nos sorprende con algún regacho que cruza la carretera.

            En La Conrada nos estaban esperando con unos pinchos de tortilla y nos hemos parado. La suerte democrática estaba echada: vamos por El Perdón ¡precioso puerto! No me lo vendáis envuelto en el papel de celofán de que sopla el viento de “sillín”, da lo mismo, El Perdón es mucho puerto siempre y si alguien dice lo contrario es un fantasma.

            ¡En fin! La vuelta, en cuanto a kilometraje, no ha sido excesiva, ahora bien, repasad conmigo todo lo que os he contado desde el sábado, id sumándolo y comprenderéis que hoy no estaba para algarabías, más bien quiero comprender a los sufridos futbolistas y pensar que dos partidos a la semana son suficientes.

            Hasta pronto. Bs.

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