Estamos
totalmente condicionados por las predicciones meteorológicas. Los hombres y mujeres del tiempo se han
convertido en los nuevos hechiceros de la tribu y requerimos sus augurios para
saber por dónde nos movemos: si es seguro hacer proyectos de playa o, por el
contrario, inclinarnos por la montaña. Como todas las personas que saben leer el futuro, son tramposos,
juegan con ventaja, se valen de satélites artificiales, de cálculos matemáticos
y de que es muy fácil adivinar el tiempo que va a hacer en Pamplona o, si lo
queréis ampliar para arriesgar un poco más, en Navarra: lloverá, seguro que
lloverá.
Lo cierto es que todos los
futurólogos decían que ayer, viernes, había muchas probabilidades de que
lloviera y acertaron; para hoy vaticinaron un día soleado y han vuelto a dar en
la diana, lo malo es que nos anunciaron que el domingo seguramente llovería y…
es malo retar al hechicero del siglo XXI, lo mejor es creerle y callar,
rectificar nuestros proyectos y esperar malos tiempos.
Después de esta exposición no queda
otro remedio que deciros que hemos maniobrado sabiamente. La ruta programada
por UCN para el domingo, la hemos adelantado a hoy sábado. Ojalá tengáis mañana
un día extraordinario, nosotros así lo hemos disfrutado.
Me gustaría comentar que hacía mucho
tiempo que no traspasábamos la frontera de Arbizu, que las ruedas de mi Look
nunca habían pisado Echarri Aranaz rumbo a Alsasua, en sentido contrario sí. La
subida a Urbasa no me atrevo a calcular cuando la hice por última vez, recuerdo
a algunos de mis acompañantes pero de esto hace muchos años. El puerto ha
resultado que tiene un trazado pensado para los culogordos; son seis kilómetros muy tendidos, el porcentaje máximo
no habrá llegado al 5% y las curvas llegan sin cesar, apenas existen las
rectas. Como decís los escaladores: es un puerto precioso. Qué pocos días hay
en el año en los que podamos decir: ¡Qué bonito estaba el llano de Urbasa!
¡Cuánta luz! ¿Y verde?
En Zudaire nos han atendido con los
cafés y los “aparatos” señalaban que habíamos recorrido 80 kilómetros. A punto
de llegar a Estella, de repente, hemos decidido subir hacia Eraul. Aquí hago un
inciso para comunicaros que, de mi rama paterna, las raíces de mi árbol
genealógico llegan, ininterrumpidamente, hasta mi séptima generación en el
pueblo de Eraul.
Han sido 3,5 kilómetros de subida y facilita mucho alcanzar Abárzuza. Todos
conocéis que estamos en la carretera de Echauri y que, por este lado, Echauri
es muy poco Echauri.
Otazu, Larraya, Paternáin, Gazólaz y Cizur nos han visto
pasar a buen ritmo y es que, cuando el hambre aprieta, llega un punto en que se
nos apoderan unas ganas inaguantables de acabar con cualquier aventura
ciclista. Habíamos salido de Pamplona a las 8 de la mañana y regresábamos a las
2 de la tarde. Seis horas en las que han cabido muchas cosas: frío y calor,
niebla y sol, llanos y puertos, almuerzos y charlas; no sabéis cuánto me
gustaría que la marcha de mañana resultara igual de bien que la que, por culpa
de los hombres y mujeres del tiempo hemos
disfrutado Los Tres de Castilla.
Hasta pronto. Bs.
¡Cómo se nota la buena vida de los jubilados! Bicicleta, pincho, café,... ¡Seguro que a la tarde cae buena siesta!
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