Hoy
no quiero ponerme delante del teclado del ordenador para contar la vuelta que
los de UCN hemos dado; no merece la pena deciros que se ha impuesto el criterio
de Macías y hemos enfilado hacia el sur, que por la carretera de Artajona hemos
jugado a ciclistas, de los de verdad, de los que alcanzan 75 kilómetros por
hora bajando la Txapela y luego son capaces de mantener el tipo hasta llegar al
Cerco; pues eso, no os lo voy a contar porque no es ninguna proeza, cualquier
ciclista de nuestro club lo puede hacer.
Tampoco tiene gran misterio tomarse
un café en La Conrada y después, por Artazu, llegar a casa, por eso y por
muchas cosas más, no me extiendo demasiado en detalles de la marcha de hoy,
además me esperan para comer en el Emporio
Juanjo.
En lo que sí quiero hacer hincapié
es en una fotografía que me ha venido a la memoria cuando se han ido repitiendo
una serie de escenas en la que la protagonista era Isabella.
Me acordaba de Luis Ocaña, en su época
de corredor del equipo Fagor, arrastrado por sus compañeros, con las piernas y
brazos ensangrentados después de haberse pegado una de sus primeras y más
sonadas galletas de su carrera
deportiva.
Parece ser que esta fotografía ha calado hondo entre la gente de UCN
y hoy la han copiado, poniéndola en práctica. Isabella no se ha caído ni mucho
menos sangraba aparatosamente, solamente se “quedaba”, entonces aparecía en mi mente
la foto de la que os estoy hablando. Comparad:
Me voy a comer. Bs.
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