martes, 11 de junio de 2013

Estamos en la normalidad, todo va bien.

           Hemos vuelto a la normalidad de un día cualquiera del mes de junio de cualquier año. Todo estaba en orden, habíamos quedado a las 9 en La Chimenea; tanto Ignacio como yo habíamos acudido a la hora y el amigo Juanjo llegaba más tarde de “y diez”, todo normal, como un reloj, sin contratiempos. Nada hacía presagiar que la jornada ciclista nos iba a hacer sufrir más de lo debido y… así ha sido.
            Aún no tengo claro de dónde venía el viento, si del sur o del norte; nos dirigíamos hacia Urroz y el desplazamiento era fluído, alcanzábamos a los de adelante sin aparente esfuerzo y, sin embargo, yo creo que nos daba en la cara. ¿Qué tal si vamos a Erro? Estos 20 kilómetros tan monótonos hoy no lo han sido tanto, Ignacio tenía la cara llena de arrugas y eso significa que lo estaba pasando bien, las chorradas sirven para evadirte de la carretera y sumergirte en el mundo de la niñez.
 
 
 
 
             En esas estábamos cuando hemos caído en la cuenta de que el próximo día 29 tenemos programada una comida los UCN. Nunca acertaréis en qué restaurante de Pamplona es la cita gastronómica. No, eso no vale, seguro que Braco os lo ha dicho por correo electrónico. A mí me parece que estamos metidos de lleno en el famoso tráfico de incluencias. Acaso alguien ha pedido presupuestos a otros restaurantes distintos a los que domina el Emporio Juanjo. ¡Yo protesto! Me niego a ver a ese tipo otro día más, ya lo veo el resto de la semana como para tener que soportarlo el sábado 29. Me iré al Europa o al Alhambra, lugares de postín, de categoría. ¡Jesús, Fernando, Carlos, estamos a tiempo! No caigamos en ese pernicioso tráfico, os lo aviso…
 
            A lo nuestro, en Erro giramos a la derecha y nos dirigimos hacia Viscarret y más tarde, previo consentimiento de Ignacio, a Sorogain. El camino está con el famoso verde reventón propio de nuestra tierra. Al principio la pendiente no es demasiado exigente, pero llegando al final los GARMIN señalan insistentemente cifras del 10 y 12%, ahí ha sido cuando El Escalador ha sacado a relucir todo su poderío y ha dejado las cosas claritas. Me recuerda a esos ciclistas del pelotón internacional que sólo acude a las vueltas para puntuar en los puertos de 3ª y 4ª categoría y se descuelga en los de 1ª pero, al final, se lleva el Gran Premio de la Montaña.
 
            Nos encontramos en Espinal tomando café y dilucidando el sentido de regreso a Pamplona. Al final se impone la cordura y decidimos hacerlo por Erro. El camino se encuentra repleto de peregrinos y es normal que alguno pregunte, en idioma distinto al nuestro, por alguna cuestión sin importancia.
 
 
            El puerto de Erro se presta a que los culogordos podamos subirlo de manera presentable pero, ¡ay! eso es algo que Juanjo no está dispuesto a consentirlo y, a falta de 500 metros, ha sprintado al más puro estilo Abilleira, Tamames o Perurena y se ha llevado 2 puntos del Premio de la Montaña.
            El tramo que lleva de Zubiri a Pamplona está tan exprimido que poco os puedo contar, a no ser que nos ha alcanzado un culosupergordísimo y, otra vez Juanjo, no lo ha permitido. Al final hemos dejado las cosas en su punto y el pobre hombre, del Sky, ha sido colocado en su sitio: detrás y descolgado.
            ¿Os interesan los datos estadísticos? ¡Ahí van!: Distancia recorrida 100 kilómetros, velocidad media 25 kms/hora, velocidad máxima 73,9 kms/hora. Se me olvidaba deciros que las de monte han sido relegadas al ostracismo por las de carretera y no lo siento.
            Hasta mañana. Bs.
           





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