domingo, 6 de octubre de 2013

La alternativa al invierno de Pamplona


Las circunstancias me han obligado a tener poquísima actividad ciclista durante esta última semana.

El pasado miércoles noté cómo, poco a poco, una idea se instalaba en mi cabeza. Al principio pasó casi de puntillas, pero fueron demasiadas las veces  que esto ocurrió y, claro, no tuve más remedio que fijarme en ella.  A eso de las dos de la tarde, antes de comer, atravesé el barrio de Iturrama y, como en tantas otras ocasiones a lo largo de este curso, me encaramé a lo alto de Cizur. Fue muy fácil, me había convertido en un peregrino jacobeo.

Hace aproximadamente veinte años tenía por costumbre coger alguna de mis bicicletas de monte, la que tuviera entonces, y unas veces antes y otras después de comer, subía por el Camino de Santiago hasta llegar al cruce de la maltratada carretera que va desde el Alto del Perdón hasta las antenas. Fue conveniente dejar aquello de lado porque se estaba convirtiendo en una obsesión de irremediable destino: el fracaso. Los quince kilómetros que suma este trayecto se cronometraron una y otra vez. Siempre conseguía rebajar la marca de la ocasión anterior y, una vez arriba, regresaba a casa totalmente machacado pero contento. Esta situación no se podía mantener eternamente, nunca lo conseguiría, así que me pareció buena idea dejarla de lado y descubrir otros lugares en donde pasar las tardes.

El Camino de Santiago, después de Zariquiegui y antes de llegar a la Fuente de Erreniega, fue maltratado por las lluvias y corrimientos de tierras, por lo que los propios peregrinos fueron trazando otro recorrido que resultaba imposible realizarlo en bicicleta. Con esta prevención me acerqué el día 2 al fatídico lugar y ¡jodé, está arreglado! Lo han solucionado de manera sencilla y resulta facilísimo salvar el tramo que antaño era tan complicado. Si el tiempo no se muestra esquivo, esta ruta  me va a ver con frecuencia durante el otoño. Apenas tiene treinta kilómetros que son intensos y diversos. Y además ya no tengo la “obligación” de batir ningún récord, ¡qué descanso!

 

Cuando escribo sobre los lugares por donde transito, procuro no ser muy minucioso al estilo del “todólogo” García Alix ya que esto no es ninguna guía del Camino de Santiago; mi intención es que abandonéis por un tiempo las negras carreteras y os introduzcáis por los caminos cercanos a Pamplona. Sí, ya sé que esto tiene el inconveniente del barro pero, por algo más de un euro, las bicicletas vuelven a estar tan limpias como antes.  Es una actividad que no requiere tanto tiempo como la ruta y eso, teniendo por delante el largo y gélido invierno de Iruña, es una ventaja muy grande ahora que las tardes son tan cortas.

Hasta pronto. Bs.

1 comentario:

  1. No les des ideas a los enemigos, ya lo dicen "al enemigo ni agua" si te hacen caso van a entrenar más y nos darán borra.

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