lunes, 7 de octubre de 2013

Giro de Lombardia



Veía el programa FRONTÓN en Nitro y el expelotari Jokin Errasti quería explicar lo difícil que resulta el juego de la pelota; los pelotaris lo hacen fácil, son capaces de atrasar la pelota hasta la pared del “rebote” pero, para la mayoría de los espectadores, sería imposible llegar al “frontis”. Contaba que en una ocasión jugó un partido de fútbol con el equipo de su pueblo, de regional, y los futbolistas le parecían verdaderos “fenómenos”. ¿¡Qué pasaría si llegara a jugar con el Barcelona!? (Pongo por caso para que no se me note que soy del Madrid).
En mi época de “palista” solía aparecer por el frontón de Burguete; jugaba con pelota de cuero y, la mayoría de las veces, con pelota de goma. No lo hacía muy mal, así que un día un muchacho, Cilveti, que más tarde debutó como “profesional” de pala en el Deportivo de Bilbao, se puso a jugar un partido con nosotros. Él hizo todos los tantos, los suyos y los nuestros; pegaba tan descomunales palazos que no sabíamos otra cosa que abrir la boca. En dos ocasiones mandó la pelota por encima de la pared del rebote y, claro, fueron tantos para nosotros.
En los años 60 del siglo XX, Miguel Angel Irañeta, compañero de clase en los Maristas, creo recordar que fue el primer nadador navarro en bajar del minuto en la prueba de los 100 metros libres. En aquella época nadé en 1:20,00 la misma distancia. El récord mundial lo tiene César Cielo en 46,91.
Así podría repasar todas las especialidades deportivas que en el mundo existen y nos quedaríamos asombrados de lo qué es capaz de hacer el ser humano, bueno algún ser humano; otros nos contentamos con admirar lo que realizan nuestros congéneres, como por ejemplo los ciclistas que corrieron ayer el Giro de Lombardía.
Como la mayoría de los ciclistas navarros, soy muy limitado. Digamos la puritita verdad: aquí no ha habido más que uno que se haya salido del tiesto, Miguel Induráin. Los demás, por muy buenos que nos creamos, somos medianos tirando a malos. No obstante, también tenemos nuestro corazoncito y solemos acercarnos a lugares tiranos para el ciclista y así poder sacar en las conversaciones de los madelmanes recorridos, pendientes, marcas, hazañas…
Lo más tirano que conozco de las rutas navarras está en un camino que conduce desde Arraiz hasta el Puerto de Velate por el monte. Después de un recorrido siempre ascendente con ligera pendiente, justo al dejar la tierra, ésta se convierte en cemento y la amable cuestecilla se transforma en una pared del 27%. Cuando esto sucede, en mi humilde corpachón de ciclista navarro sólo existe una idea, bueno dos: -“¿cuándo cojones acabará esto?”- y -“¡pues yo no me bajo aunque me caiga!”-
 
 
Todo lo anterior viene obligado por lo que ayer recorrieron nuestros compañeros con licencia UCI Pro Tour en Italia. Me he quedado asombrado de lo que hicieron los muy brutos. En los 240 kilómetros de recorrido, tuvieron tiempo de subir una buena ración de puertos de montaña, de los tiranos tirando a otra cosa más gorda. Leo lo siguiente:
-          Muro de Sormano.- Distancia 1,920 kms. Pendiente media al 15,8% con puntas al 25/27%
-          Madonna del Ghisallo.- Distancia 8,58 kms. Pendiente media al 6,2%. Pendiente máxima del 14%.
-          Salita di Ello.- Distancia 3,28 kms. Pendiente media al 7,4%. Pendiente máxima del 15%.
Después de todo eso y bastante más, en la última cuesta del día, Villa Vergano, al bueno de Rodríguez se le ocurrió escaparse a tutta la oxtia. Lo mismo le ocurrió a Valverde pero llegó  17” más tarde que su compañero de selección española.
Pregunta ¿conocéis a algún profesional navarro que sea capaz de hacer esto? De los que corrieron ayer la prueba, ninguno de los cuatro logró acabarla. ¿Alguno más se anima? Yo no, ya os he dicho cuales son mis pensamientos cuando afronto la cuestecilla de Velate; creo que no podría continuar como los 56 ciclistas que terminaron la prueba.
Lo dicho, me asombro de lo que son capaces de hacer los humanos (algunos)
Hasta pronto. Bs.
 
 
 
 
 

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