Veía el programa FRONTÓN en Nitro
y el expelotari Jokin Errasti quería explicar lo difícil que resulta el juego
de la pelota; los pelotaris lo hacen fácil, son capaces de atrasar la pelota
hasta la pared del “rebote” pero, para la mayoría de los espectadores, sería
imposible llegar al “frontis”. Contaba que en una ocasión jugó un partido de
fútbol con el equipo de su pueblo, de regional, y los futbolistas le parecían
verdaderos “fenómenos”. ¿¡Qué pasaría si llegara a jugar con el Barcelona!? (Pongo por caso para que no
se me note que soy del Madrid).
En mi época de “palista” solía
aparecer por el frontón de Burguete; jugaba con pelota de cuero y, la mayoría
de las veces, con pelota de goma. No lo hacía muy mal, así que un día un
muchacho, Cilveti, que más tarde debutó como “profesional” de pala en el
Deportivo de Bilbao, se puso a jugar un partido con nosotros. Él hizo todos los
tantos, los suyos y los nuestros; pegaba tan descomunales palazos que no
sabíamos otra cosa que abrir la boca. En dos ocasiones mandó la pelota por
encima de la pared del rebote y, claro, fueron tantos para nosotros.
En los años 60 del siglo XX,
Miguel Angel Irañeta, compañero de clase en los Maristas, creo recordar que fue
el primer nadador navarro en bajar del minuto en la prueba de los 100 metros
libres. En aquella época nadé en 1:20,00 la misma distancia. El récord mundial
lo tiene César Cielo en 46,91.
Así podría repasar todas las
especialidades deportivas que en el mundo existen y nos quedaríamos asombrados
de lo qué es capaz de hacer el ser humano, bueno algún ser humano; otros nos
contentamos con admirar lo que realizan nuestros congéneres, como por ejemplo
los ciclistas que corrieron ayer el Giro de Lombardía.
Como la mayoría de los ciclistas
navarros, soy muy limitado. Digamos la puritita verdad: aquí no ha habido más
que uno que se haya salido del tiesto, Miguel Induráin. Los demás, por muy
buenos que nos creamos, somos medianos tirando a malos. No obstante, también
tenemos nuestro corazoncito y solemos acercarnos a lugares tiranos para el
ciclista y así poder sacar en las conversaciones de los madelmanes recorridos,
pendientes, marcas, hazañas…
Lo más tirano que conozco de las
rutas navarras está en un camino que conduce desde Arraiz hasta el Puerto de
Velate por el monte. Después de un recorrido siempre ascendente con ligera
pendiente, justo al dejar la tierra, ésta se convierte en cemento y la amable
cuestecilla se transforma en una pared del 27%. Cuando esto sucede, en mi
humilde corpachón de ciclista navarro sólo existe una idea, bueno dos:
-“¿cuándo cojones acabará esto?”- y -“¡pues yo no me bajo aunque me caiga!”-
Todo lo anterior viene obligado
por lo que ayer recorrieron nuestros compañeros con licencia UCI Pro Tour en
Italia. Me he quedado asombrado de lo que hicieron los muy brutos. En los 240
kilómetros de recorrido, tuvieron tiempo de subir una buena ración de puertos
de montaña, de los tiranos tirando a otra cosa más gorda. Leo lo siguiente:
-
Muro de
Sormano.- Distancia 1,920 kms. Pendiente media al 15,8% con puntas al
25/27%
-
Madonna
del Ghisallo.- Distancia 8,58 kms. Pendiente media al 6,2%. Pendiente
máxima del 14%.
-
Salita di
Ello.- Distancia 3,28 kms. Pendiente media al 7,4%. Pendiente máxima del
15%.
Después de todo eso y bastante
más, en la última cuesta del día, Villa Vergano, al bueno de Rodríguez se le
ocurrió escaparse a tutta la oxtia. Lo mismo le ocurrió a Valverde pero
llegó 17” más tarde que su compañero de
selección española.
Pregunta ¿conocéis a algún
profesional navarro que sea capaz de hacer esto? De los que corrieron ayer la
prueba, ninguno de los cuatro logró acabarla. ¿Alguno más se anima? Yo no, ya
os he dicho cuales son mis pensamientos cuando afronto la cuestecilla de
Velate; creo que no podría continuar como los 56 ciclistas que terminaron la
prueba.
Lo dicho, me asombro de lo que
son capaces de hacer los humanos (algunos)
Hasta pronto. Bs.
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