miércoles, 2 de octubre de 2013

A vueltas con el Mundial de Ciclismo


No tengo ni idea de cuantos son,  sólo percibo que son muchos a los que, en este país en el que habito, se les podía calificar como cainitas. Hace mucho tiempo leí que España era un lugar plagado de señores bajitos, calvos, con bigote y con mucha mala leche en sus venas. ¡Y ahí estamos!
Poco a poco, y sólo en algunos deportes, España ha ido despuntado, tanto a título individual como en actividades de grupo. Nunca han faltado las críticas desde el extranjero achacando los triunfos y medallas a las ayudas que proporciona en doping. Bajo mi punto de vista, estas críticas han llegado plagadas de hipocresía y queriendo tapar la mierda que escondían o esconden debajo de sus propias alfombras.
Hace unos pocos años, España en cuestión ciclista era un desierto salpicado por algún que otro oasis. Con la llegada del equipo Reynolds la cuestión fue evolucionando y nos instalamos en un nivel más que presentable. Se pasó de hacer décimos puestos en el Tour de Francia a ganarlos. Conforme la afición al ciclismo crecía, los “enterados” lo hacían al mismo ritmo. Los periodistas se reciclaron y, de la noche a la mañana, los expertos en fútbol pasaron a serlo del ciclismo. Un señor bajito, medio calvo y sin bigote pero con mucha mala oxtia en sus venas, puso especial interés en meterse con “el equipo de Navarra” y la gente le seguía como a nuevo mesías, el único que decía la verdad.
Pues bien, el pasado domingo en los Campeonatos Mundiales de Ciclismo celebrados en Florencia, el pódium fue ocupado por un portugués, Rui Costa del equipo Movistar (¿de Pamplona?) que se llevó la medalla de oro; un catalán, residente en Andorra y descendiente de españoles, que se ganó la medalla de plata; y un murciano que se llevó la de bronce. Al cuarto, Nibali, no le dieron ninguna medalla pero, bajo mi punto de vista, se mereció todas ellas.
Según pude escuchar, Alejandro Valverde lo hizo peor que mal, fiel a su estilo de ignorante y que ya ha patentado un término que sirve para definir sus fallos y sus fracasos, me estoy refiriendo a palabro “Valverdada”.
Como decía al principio, España es un país de cainitas. En la última vuelta del “mundial” atacó el “cigarro puro” Rodríguez y todo el mundo se levantó de sus butacas al más puro estilo de los años 90 cuando Induráin ganaba todo lo ganable. Los locutores de RTVE animaban a Joaquín y le empujaban para que acabasen cuanto antes los kilómetros que faltaban para ganar el mundial de ciclismo. Mientras, atrás, Valverde hacía de “secante” de Nibali y Costa; realizaba labor de equipo, igual que Induráin en el mundial que ganó Olano y que, a partir de aquél día , ese advenedizo de guipuzcoano pasó a llamarse Abraham Olano “el traidor hijo de puta”.
Ocurrió que a Nibali no le dolieron lo bastante las dos caídas que había tenido y, él solito sin ayuda de nadie, llevando a Valverde y Costa a rueda, alcanzó a Rodríguez. El del Movistar, que fue quien en esa escapada menos “palos al agua” había dado, atacó en un lugar propicio cuando Rodríguez, otra vez, se había escapado y Valverde, obstaculizado por Nibali, no pudo alcanzar al portugués. El desenlace todos lo conocemos. ¡Una pena!
Lo que no aguanto, lo que no trago es lo que vino después: todos los periodistas sabían en donde estuvo el fallo, todos sabían que Valverde es un ciclista propenso a este tipo de “valverdadas”. Uno de los mejores ciclistas de todos los tiempos que han nacido en España es un majadero ignorante. El seleccionador español, sargento chuskero Mínguez, también se sumó al coro de sabihondos y aclaró que “Valverde tenía que haber saltado para abortar hasta los ataques de las motos que pululaban por la carrera”. No tengo nada clara la labor de Mínguez en este mundial: ¿seleccionar a nueve ciclistas profesionales? Con ligeras modificaciones, el núcleo principal es el que es y, lógicamente, la selección tenía que girar alrededor de los hombres que fueron.  En esta prueba, sin pinganillos, pocas instrucciones podía dar el bueno de Mínguez; en realidad ya las dio antes de salir advirtiendo que “todo aquél que no cumpliese con su cometido, si él seguía el próximo año, no sería convocado”.
Alejandro Valverde “Balaverde”, el año próximo no serás convocado, no hiciste caso de las órdenes de Mínguez. No fuiste a por las motos, tampoco arrancaste detrás del malvado Rui Costa, ese compañero tuyo en el Movistar, portugués como Cristiano. Las órdenes del sargento, ese señor que vio la carrera al abrigo de un automóvil mientras vosotros os poníais como un “cristo”.
Si analizásemos la carrera veríamos que varias selecciones se fueron al carajo en tropel: USA y Gran Bretaña con sus Froome, Cagüendiez, Wiggins, por ejemplo. Bélgica no pudo hacer otra cosa que, bajo un tiempo infernal, llevar la carrera en las dos últimas vueltas a favor de Gilbert; Colombia lo estaba haciendo bien con Urán pero… se cayó. El superfavorito Sagan no sé si estuvo de lo bien que corrió escondido y descolgado en alguna fase de la carrera. Mi admirado Cancellara se olvidó del motor eléctrico o se le mojó, no lo tengo nada claro. Los italianos trabajaron a destajo, chuparon cámara como el que más pero, Nibali sólo pudo ser cuarto. ¡Pues bien! Los de aquí fueron segundo y tercero y el del Movistar primero y no se oye otra cosa que declaraciones fuera de lugar y lloriqueos. Nos hemos instalado en el “estado del bienestar” y ser primero, segundo y tercero nos parece un solemne fracaso. ¿Fracaso? ¿Y los demás que hicieron, triunfar?
Ya sé que no es lo mismo, pero el ciclismo por selecciones, no logro entenderlo muy bien. Cuando Cristiano marca un gol en el Real Madrid, los madridistas lo festejamos aunque sea portugués. Cuando Rui Costa se harta de ganar carreras con el Movistar los aficionados al ciclismo lo celebramos, no importa que sea portugués. Cuando gana un mundial de ciclismo por selecciones nacionales, es un zorro de un “solo tiro” y algún mal pensado opina que Valverde no quiso ir a por él porque es de su mismo equipo. ¡Asco!
Lo dicho, España país de cainitas, enterados, instalados en la envidia, en la altanería de los nuevos ricos y que no sabemos reconocer lo bueno que tenemos y nos gusta hacer como el cerdo: revolcarnos en la mierda.
¡Ah! Para el próximo año pido el puesto de seleccionador nacional de ciclismo. Todos sabemos cuáles son los nueve mejores ciclistas españoles del momento, yo también; al principio de la carrera sabré dar las instrucciones claras y precisas para que todo salga de acuerdo a lo previsto, no llevaré pinganillo por lo que tampoco podré dar instrucciones, luego la culpa será de Valverde y tal, y tal, y tal, y tal.
Hasta pronto. Bs.

2 comentarios:

  1. Como siempre has estado "sembrao".

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  2. Tienes razon, todos juzgan a los deportistas desde su "sabiduria de sillonbol"
    Me gustaria ver a mas de uno en esas circunstancias

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