Hoy
es domingo, día de “marcha” con el club. Siempre me resulta agradable ver a mis
compañeros de UCN. Parece que los conozco de toda la vida pero, no es así. De
los que empezaron conmigo allá por 1977 hoy, con nuestro grupo, no sale nadie
más que yo. Los demás fuisteis llegando paulatinamente y, como sucede en la
vida, muchos se fueron por diversos motivos: unos por cuestiones irremediables
contra las que no podemos oponer resistencia, otros encontraron cobijo en otros
clubes o grupos más afines a su manera de ser o, sencillamente, porque
terminaron hartos de la “flaca”.
Bien, no nos pongamos
transcendentes. En la primera parte del camino el ritmo ha sido muy asumible,
ha dado tiempo para encontrar a nuestro compañero más aparente y hablar
tranquilamente del anecdotario ciclista. El mío ha sido Rufino, ¡buen jicho!.
Ha sido en el cruce de Zubiri. En
cuanto se ha visto la cuestecilla de Saigos, mi aparato perceptor de
movimientos ha avisado que tenía que apretar los glúteos un poco más de lo que
venía haciéndolo hasta ese momento. Es algo parecido a los movimientos
telúricos, los hay de distintos grados de intensidad y los más ligeros pasan
desapercibidos para la población, captándolos sólo los aparatos sísmicos; pues
eso, mis glúteos se han apretado un poco, aunque igual era el ojete.
La suerte estaba echada y la bola,
poco a poco, rodaba más deprisa. En mi mente se ha instalado una preocupación y
la causa cada vez estaba más cerca: la cuesta del túnel de Eugui. He decidido
tomar el toro por los cuernos y subirla con determinación. Me he abierto por la
izquierda (un exterior) y he remontado posiciones. Poco a poco he alcanzado a
Javi y, en el interior del túnel, el jodido de él ha porfiado conmigo, no
terminando nunca de sobrepasarlo. Esta táctica la emplea mucho Juanjo, nunca
puedes rebasarlo del todo, su religión se lo impide.
Hasta el cruce de Artesiaga el ritmo
ha sido piu forte y, de acuerdo con
mis pensamientos, he decidido subir el puertecillo a mi ritmo, pues mi trabajo
ya estaba hecho.
Arriba, Ignacio ha hablado con
Jaurrieta y parecía que estaba disculpándose por haberse quedado en la subida:
-“Joaquín, todavía no estoy en forma”-. Mientras regresábamos (Ignacio, Iñaki y
yo) me asaltaban ideas acerca de qué es “estar en forma”. Resulta algo muy subjetivo:
¿alguien diría que Tom Boonen está en baja forma por el hecho de quedarse en un
puerto? ¿Alguien diría que Míkel Nieve está en baja forma por quedarse en el
Muro de Grammont a manos de Cancellara? ¿Quién se atrevería a decir que
Cavendish o Greipel están en baja forma por descolgarse en La Covatilla? Yo os
lo anticipo, NADIE. En cambio en nuestro ambiente el que sube parece que es el
que anda y no, no es o no debería ser así. Ignacio, andas un huevo y la yema
del otro, así que no me vengas con tonterías y, por favor, que no te vuelva a
oir nunca más decirle a Joaquín que “no estás en forma”. A lo sumo, te concedo
que tendrías que bajar unos kilillos (uno o dos) y ¡ZAS!: a seguir dando
oxtias.
Hasta pronto. Bs.

Esa foto no es del domingo, no equivoquemos al personal, es de un oscuro pasado.
ResponderEliminarMe gusta por su frescura y amenidad
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