Estamos metidos de lleno en la
temporada ciclista. Ayer terminó la París-Niza
y todavía continúa la Tirreno-Adriático.
Cualquier domingo de estos nos sentaremos como clavos delante del televisor
para ver la primera de las grandes “clásicas”, la classicissima, La Milán-San Remo.
Esta carrera me pone los pelos de
punta: el pelotón es interminable. Parece como si todos los equipos se pusieran
sus mejores galas y lucieran sus colores fosforitos luchando por las primeras
posiciones. Seguramente la lluvia aparecerá y, como si nada, bajarán por
estrechas carreteras en busca del Poggio. Los Pasos de Turchino y Cipressa
mejor ni nombrarlos: ¡quedaron atrás!
Esto es ciclismo del bueno, del
auténtico, con solera, del de toda la vida. No tiene nada que ver con las
nuevas carreras que poco a poco, como los supositorios, nos han ido metiendo en
el calendario y que no hay tío que las siga (creo). Hablo de las que se
celebran a principio de año en USA, Argentina, Australia y países árabes.
Carreras que sirven para cubrir expedientes y que, de no buscarlas en páginas
especializadas, difícilmente encontraríamos noticias de ellas.
Bien, dejémoslas estar; por lo
menos sirven para que los ciclistas afinen su estado de forma y puedan con todo
lo que se les viene encima.
No sé qué puñetas he escrito hace
un momento de unos ”supositorios”, pero de la misma manera nos han ido metiendo
una serie de cambios en el ciclismo y veo que no hay más remedio que
aceptarlos. Por ejemplo, considero que la creación de las carreras con el
título Uci Pro Tour reservadas para
los equipos de igual calificación y a unos pocos invitados de menor categoría,
no han beneficiado a nuestro deporte; eso sí, se le ha dotado de una alcurnia,
de una posición que hace unos años no tenían. Ahora las carreras lucen de una
seriedad, de una elegancia, de un saber estar más propia de las películas
inglesas que de una carrera ciclista.
Atrás quedaron los “desgarramantas”
de nuestros antepasados asaltando los bares en busca de lo que hubiera por los
mostradores al grito de “esto lo paga
Torriani”. Los maillots de lana o
de poliéster capaces de encender el fuego. Las sempiternas zapatillas de color
negro. Los inhumanos “desarrollos” que servían tanto para llanear, subir o
bajar sin posibilidad alguna de facilitar la labor según la que tuvieran que
afrontar.
No hay duda; nadie querría volver
a los tiempos pasados; tiempos de penurias en los que, según veo en fotografías
de no hace tanto, nadie se arrugaba por echarse la bicicleta al hombro y
salvar montañas de nieve y circular por caminos de “txirri-txirri”. La etapa de
ayer de la Tirreno-Adriático resultó
una verdadera excepción cuando tuvieron que subir los últimos kilómetros del Terminillo nevando. Estoy seguro de que,
si no llega a ser porque la nevada fue a última hora y no había margen de
maniobra, la carrera se habría suspendido o modificado.
Me gustaría terminar esta crónica
apuntando otro detalle que me ha sorprendido: el mundo anglosajón se ha
impuesto en el ciclismo. No sólo porque haya buenísimos equipos de y con
ingleses, australianos, norteamericanos y alemanes; las carreras, aunque se
celebren en Italia, se editan en inglés. Estoy esperando a la Vuelta al País
Vasco para ver cómo sustituyen el Lasterketa
Burua por el Front of the Road; los
equipos ya no se llaman Movistar, pongo por caso, ahora se dicen Movistar Team, (también pongo por caso);
flat-tire significa pinchazo; Back of the peloton, Blue jersery group, Leader of the road, Last kilometer; cuando
el helicóptero hace una visita turística por los alrededores del pueblecito
italiano en cuestión, el letrero de rigor nos informa, en inglés, de las características
del lugar: habitantes, industria, sitios de interés, cuándo se fundó, las
maravillas de su circo romano, etc. Yo cuando oigo a alguien expresarse en
ingles no entiendo nada, ahora bien, cuando leo semejantes parlamentos, me
entero de todo, así que no puedo hacer otra cosa que dar las gracias a estos
nuevos tiempos ciclistas que nos están invadiendo y nada, a cultivarse.
Hasta pronto. Bs.
No hay comentarios:
Publicar un comentario