jueves, 6 de marzo de 2014

Dime de qué presumes y te diré de qué careces



Nuestras plegarias a San Mariano Medina han dado resultado akoki. Desde la semana pasada todas las Apps se pusieron de acuerdo en el pronóstico y coincidían en que hoy, justamente a la hora de juntarnos en Orvina, el día sería acobais. Todos con las caras sonrientes hacíamos competencia a nuestros paisanos del sur y hasta teníamos gracia ¡qué bien!


Vamos a ver, pregunta:


-         -  ¿Cuándo el viento sopla del norte, hacia dónde tendremos que dirigirnos?

-         - R.- Probablemente por alguna de las rutas de “arriba” de Pamplona.

-         -  ¡Correcto!


Dicho y hecho, tomamos la Ronda Norte, bordeamos Arre y, por Ostiz, entramos en Ultzama. Este jodido Valle me tiene enamorado; siempre con su color verde, llano, tranquilo. Seguimos por Ripa, Latasa, miramos de reojo el campo de golf, Cruce de Lizaso, Elso y en Iráizoz giramos a la izquierda. Larráinzar, Auza, Suarbe, Jaunsarás y subimos la cuesta de Itsaso. ¡Es que no me canso! Qué maravilla. La cuesta de San Migueltxo opone su acostumbrada resistencia pero es bien sabido que los centroeuropeos no tenemos miedo a los “muros”; nuestro problema está en los puertos de montaña. En la Venta de Muguiro tomo un café con algo de lava y me quemo el bigote. ¡Joder! Lo quería caliente, no rusiente.


Volvemos desandando las huellas y hay tiempo para que todos los integrantes disfrutemos de nuestros kilómetros de gloria pasando al relevo.


Yo he sido el culpable, así que no me puedo quejar. He propuesto volver por Egozcue y la idea ha sido aceptada por cuatro desarrapados más. Hemos girado hacia Arraiz y por la maldita N-121-A, rodeados por la tropa camionera, en una carretera nacional sin arcén ¡vamos chavales! recemos un poco y enseguida alcanzaremos Olagüe y empezaremos a disfrutar del famoso Puerto de Egozcue.


Los primeros cuatro kilómetros y medio los hemos hecho en grupo. El pueblo más sucio de Navarra sigue como siempre: lleno de mierda de vaca. El kilómetro 5 es muy parecido a una alfombra sin estirar, está lleno de ondulaciones y grietas en el asfalto. Diría que en el subsuelo hay un río y que está “mucho gordo” ¡algo pasa ahí abajo!


Justamente ahí, en la alfombra arrugá, no tenía fuerza mental para seguir los restantes tres kilómetros con mis compañeros y he decidido hacer como los grandes llaneadores centroeuropeos: subir a mi ritmo. Esta frase se oye mucho en nuestro grupo. 


Desde Urtasun hasta Huarte hemos recordado aquellas retransmisiones que hacía RTVE de los últimos 20 kilómetros de la etapa de la Vuelta Ciclista a España. El amigo Yoldi ha sacudido la probable modorra y la ha mandado a “tomar por saco”. La gente en Zubiri por las aceras del pueblo aplaudiendo y nosotros cogiendo gustirrinín al asunto y al relevo. El Escalador le decía a Ignacio que hoy, seguramente, no escribiría ninguna “crónica”, pues me había quedado subiendo el Puerto y, claro, eso no lo podía contar. Si hubiera sido al revés…


El caso es que subiendo la cuesta de Antxóriz me ha gritado Ignacio: ¡vamos solos! Atrás, Yoldi, aparecía con ritmo tropical y nos ayudaba a subir Zabaldica como hay que hacer las cosas: estilo madelmán.

Así hasta Huarte y el pobre pronosticador de “crónicas” perdido en la inmensidad del asfalto. ¡Qué ocasión has tenido para ser prudente y la has desaprovechado!


Dios castiga sin palo y sin mano. Dime de qué presumes y te diré de qué careces, etc.


El viejo Polar sigue apuntando detalles llenos de calidad y pulcritud; las cifras se ven a la primera y en el trastero señalaban 131 kilómetros. 


Espero que sea verdad eso de que tendremos buen tiempo durante otros cinco días más. A este paso…


Hasta pronto. Bs.


No hay comentarios:

Publicar un comentario