Nuestras plegarias a San Mariano
Medina han dado resultado akoki.
Desde la semana pasada todas las Apps se pusieron de acuerdo en el pronóstico y
coincidían en que hoy, justamente a la hora de juntarnos en Orvina, el día
sería acobais. Todos con las caras
sonrientes hacíamos competencia a nuestros paisanos del sur y hasta teníamos
gracia ¡qué bien!
Vamos a ver, pregunta:
- -
¿Cuándo el
viento sopla del norte, hacia dónde tendremos que dirigirnos?
-
- R.-
Probablemente por alguna de las rutas de “arriba” de Pamplona.
- -
¡Correcto!
Dicho y hecho, tomamos la Ronda Norte, bordeamos Arre y, por Ostiz,
entramos en Ultzama. Este jodido Valle me tiene enamorado; siempre con su color
verde, llano, tranquilo. Seguimos por Ripa, Latasa, miramos de reojo el campo
de golf, Cruce de Lizaso, Elso y en Iráizoz giramos a la izquierda. Larráinzar,
Auza, Suarbe, Jaunsarás y subimos la cuesta de Itsaso. ¡Es que no me canso! Qué
maravilla. La cuesta de San Migueltxo opone su acostumbrada resistencia pero es
bien sabido que los centroeuropeos no tenemos miedo a los “muros”; nuestro
problema está en los puertos de montaña. En la Venta de Muguiro tomo un café
con algo de lava y me quemo el bigote. ¡Joder! Lo quería caliente, no rusiente.
Volvemos desandando las huellas y hay tiempo para que todos los integrantes
disfrutemos de nuestros kilómetros de gloria pasando al relevo.
Yo he sido el culpable, así que no me puedo quejar. He propuesto volver por
Egozcue y la idea ha sido aceptada por cuatro desarrapados más. Hemos girado
hacia Arraiz y por la maldita N-121-A, rodeados por la tropa camionera, en una
carretera nacional sin arcén ¡vamos chavales! recemos un poco y enseguida
alcanzaremos Olagüe y empezaremos a disfrutar del famoso Puerto de Egozcue.
Los primeros cuatro kilómetros y medio los hemos hecho en grupo. El pueblo
más sucio de Navarra sigue como siempre: lleno de mierda de vaca. El kilómetro
5 es muy parecido a una alfombra sin estirar, está lleno de ondulaciones y
grietas en el asfalto. Diría que en el subsuelo hay un río y que está “mucho
gordo” ¡algo pasa ahí abajo!
Justamente ahí, en la alfombra arrugá,
no tenía fuerza mental para seguir los restantes tres kilómetros con mis
compañeros y he decidido hacer como los grandes llaneadores centroeuropeos:
subir a mi ritmo. Esta frase se oye mucho en nuestro grupo.
Desde Urtasun hasta Huarte hemos recordado aquellas retransmisiones que
hacía RTVE de los últimos 20 kilómetros de la etapa de la Vuelta Ciclista a
España. El amigo Yoldi ha sacudido la probable modorra y la ha mandado a “tomar
por saco”. La gente en Zubiri por las aceras del pueblo aplaudiendo y nosotros
cogiendo gustirrinín al asunto y al relevo. El Escalador le decía a Ignacio que
hoy, seguramente, no escribiría ninguna “crónica”, pues me había quedado
subiendo el Puerto y, claro, eso no lo podía contar. Si hubiera sido al revés…
El caso es que subiendo la cuesta de Antxóriz me ha gritado Ignacio: ¡vamos
solos! Atrás, Yoldi, aparecía con ritmo tropical y nos ayudaba a subir
Zabaldica como hay que hacer las cosas: estilo madelmán.
Así hasta Huarte y el pobre pronosticador de “crónicas” perdido en la
inmensidad del asfalto. ¡Qué ocasión has tenido para ser prudente y la has
desaprovechado!
Dios castiga sin palo y sin mano. Dime de qué presumes y te diré de qué
careces, etc.
El viejo Polar sigue apuntando detalles llenos de calidad y pulcritud; las
cifras se ven a la primera y en el trastero señalaban 131 kilómetros.
Espero que sea verdad eso de que tendremos buen tiempo durante otros cinco
días más. A este paso…
Hasta pronto. Bs.
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