El domingo es el día soñado por
los profesionales del ciclismo. La mayoría de nosotros dejamos nuestros
grupúsculos y desde todos los puntos de la ciudad, como hormiguitas obedientes
a la llamada, acudimos a la “autoescuela” para integrarnos en el grupo de UCN,
el nuestro, no queremos otro. Con nuestras rarezas, nuestros alardes
milimétricos, nuestras cabezonerías, nuestra buena gente, el nuestro, Unión Ciclista Navarra.
Alguien tuvo la buena idea de
organizar un calendario de marchas para el invierno y hoy tocaba ir a la
Valdorba. Me parece un recorrido estupendo y además no es frecuente acudir por
esos lugares. Mientras pretendo escribir de ciclismo, comienzo a recordar con
insistencia la primera vez que llegué hasta Sabaiza, así que, para calmar el
pensamiento recurrente, lo voy a contar:
Entonces estaban de moda Los
Bravos, habían actuado en Pamplona, seguramente en el Club Natación, y
todos habíamos cantado el “Black is Black”. A mí no me gustaba nada la canción
pero era lo que se llevaba. Al día siguiente toda mi cuadrilla de amigos
montamos en un autobús y, mientras leíamos el “Diario”, nos subió los 15
kilómetros que separan Barasoain de Sabaiza. La familia de mis amigos Javier y
Luis era originaria de la Valdorba y una vez al año tenían por costumbre
reunirse en el Valle de Orba junto con una gran cantidad de gente como ellos.
De aquel día recuerdo el susto que nos entró a todos los amigos cuando
descubrimos que estábamos nadando en una charca en la que nosotros éramos
minoría frente a un ejército de culebras.
Calculo que en bicicleta me habré
acercado hasta la verja que cierra el paso a la finca una decena de veces. El
recorrido lo tenía totalmente olvidado y reconozco que hoy tenía un cierto
grado de canguelo ante el hecho de subir por una carretera que señala arriba el
kilómetro 15.
El viento pegaba a favor, venía
de arriba y nosotros íbamos hacia abajo ¡buena cosa, si señor! No ha sido
difícil acercarnos y subir la cuestecilla de El Carrascal, rodar con garbo y
ascender el repecho de Mendívil. Hemos bajado la curvatura de la Tierra y nos
hemos plantado en Barasoain.
Cuando llevábamos recorridos un
par de kilómetros, supongo que habremos dejado a nuestra derecha la Ermita del Santo Cristo de Cataláin, yo no la he visto pero sé que ahí se enclava la
Ermita que digo, monumento emblemático del románico del Valle. Hoy no tenía
tiempo para visitas turísticas y culturales, mis miras las tenía puestas en
otras metas más prosaicas y, a veces, más placenteras: no soltar al grupo, ese
grupo tan nuestro y que tanto se esforzaba en dejarme.
De vez en cuando la cuesta se
empinaba algo más de lo conveniente y, detrás del bosque de cullottes de invierno, veía con
agradable frecuencia como las cifras en los mojones de los kilómetros iban
aumentando: 4, me quedan 11; 6, me quedan 9; ¡jodé! 10, me quedan 5. No
recuerdo el nombre del pueblo donde he visto que la cuestecilla era más
pendiente de lo que empezaba a ser costumbre y me he acojonado. Lo cierto es
que se ha acabado la susodicha y habían desaparecido del mapa Andrés y Carlos.
Yo ahí seguía y los goterones de sudor caían del casco de forma parecida a
cuando comienza una tormenta; 12, me quedan 3 y 14, me queda 1. En realidad el
destino de la marcha era Uzquita pero ha habido división de pareceres: unos a
la izquierda (repechón de Sabaiza) otros a la derecha (¿repechón de Uzquita? No
lo sé, no he ido nunca). El nuevo manillar ha girado hacia la izquierda y,
socavón tras socavón, he llegado a donde quería: ¡arriba! Mi camiseta térmica
parecía recién lavada, presta para tender ¡qué barbaridad, qué aguazón llevaba
encima!
La bajada hacia Barasoain ha sido
para enmarcar, puro goce, velocidad mínima 45 kms/hora en los llanos y de ahí
para arriba en las cuestas abajo. Carlos me ha llamado kamikaze. ¡Puro goce!
Reagrupamiento, cafés y… vuelta
al tajo. Ligeros aceleramientos contra el viento y cada vez más cerca de casa.
El GARMIN me ha dicho que había hecho una vueltita de 96 kilómetros y que la
gente estaba contenta.
Hasta pronto. Bs.
Cuanto profesional y mientras tanto otros estamos engordando.
ResponderEliminarAprovecha que pronto me verás el culo....
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