Esta semana ha sido pródiga en deserciones;
pensaba que si empezaba a mover el cotarro desde el mismo lunes, todo el mundo
iría afilando los dientes y amueblando sus problemas para poder dar una vuelta
de las “consistentes” en el fin de semana. Se fueron descolgando del árbol y
nos dejaron a tres infelices maromos solos contra todo. Hubo dos presencias
testimoniales que se agradecieron pero no arreglaron gran cosa.
¡En fin! Voy a buscar en el saco
de los refranes a ver qué es lo que encuentro para estas situaciones… ¡sí! aquí
hay algo que viene que ni pintado: -“Bien está lo que bien acaba”- ahí
va otro: -“Más vale solo que mal acompañado”-
Salgo con ropa de verano y me
pongo debajo del maillot dos hojas
del Diario. Apuesto porque dentro de
poco desaparecerá el frescor de la mañana y no quiero atufarme. Son las ocho,
luce el sol en Antoniutti y poco a poco vamos apareciendo los cinco: los tres
titulares de la marcha y los “testimoniales”.
Aunque al principio no hablamos
mucho, noto que en Irurzun ya hemos roto el hielo y estamos como siempre.
Subimos por los túneles del Plazaola y ponemos las “luces de posición”.
Enseguida llegamos a lo que unos
dicen “San Migueltxo” y los eruditos “Olagain”. Esta cuesta no tiene, ni mucho
menos, la categoría de puerto, pero todo el mundo la sube con seriedad: los
cuellos debidamente estirados sin descuidar pasar revista al asfalto, al culo
de quien te precede y a la calculadora mental que te recordará que falta poco
para terminar con este pequeño suplicio del Valle de Larraun. Justo al
principio de la cuesta nos alcanzó un grupo de compañeros de “La Burunda” y nos
animó con el ritmo: dejamos el vals en beneficio del rock.
Hacía sol, pero el futuro cercano
de Azpíroz avisaba de que en Guipuzcoa el cielo estaba cubierto de nubes
azulencas tirando a negras. ¡Qué pena lo que fue hace tanto tiempo la
discoteca “Malloak”! Sus ruinas apenas
sirven para hacer un pipi rápido y adentrarnos en territorio del Araxes camino de
Tolosa. El río marca un constante desnivel favorable, apenas perceptible, pero
que el Garmin se encarga de
anunciarlo.
Buscamos con ahínco la ruta buena
de salida hacia Beasain y se nos resiste. Carlos quiere inmortalizar “algún
momento” y descuartiza el “móvil”. Tenemos suerte, pues ni le sobran ni le
faltan piezas: son muchas y todas encajan. Hemos perdido algo de tiempo y,
hasta que demos con Ataun, será más. ¡Cuánto cambian las cosas desde la última
vez que pasamos por allí! Por el camino nos cruzamos con innumerables grupos de
madelmanes; sabemos que lo son porque
su indumentaria y fisonomía los delata: unos son altos y flacos, otros de
estatura más contenida; todos tienen la cara seria, cubierta de barba de varios
días y la mayoría lleva culottes largos,
¡como los profesionales! Nos miran con cierto desdén como diciendo: -“globeros, ¿a dónde vais de “corto”?
Por fin aparecemos en uno de los
tres Ataunes y almorzamos en la Taberna Bitor (esto me suena). Dentro de poco
iniciaremos la amable subida del Puerto de Lizarrusti y espero que sea tan
agradable como la recuerdo.
Reconozco que tengo una memoria
de elefante: aunque hacía más de diez años que no aparecía por este lado del
Parque de Aralar, casi casi recordaba todo su trazado, con rampas suaves,
constantes y con la monotonía del verde acompañándonos hasta arriba. El visor
señalaba 110 kms.
Enseguida desembocamos en La
Barranca y otra vez el viento de nuestro lado, de culo ¡vaya! No, por hoy no
subiremos a San Miguel de Aralar, mejor más adelante, hoy se nos hace tarde.
Etxarren, Urrizola, Oskia,
Ororbia y Pamplona. El Garmin señala exactamente 160 kilometros. Tal vez a
alguno le parezca poco, a otros mucho y a los del fondo ni fu ni fa. Yo creo
que todo es relativo: Si el tope está en la Vuelta a Ulzama, la Vuelta a Erro
les parecerá mucho; si estás acostumbrado a llegar hasta las Abaurreas día sí y día también, nuestra
vueltita no tendrá muchos apoyos; si eres un profesional y en estos momentos
estás corriendo el “Giro de Italia” esto será un pseudo entrenamiento para
estirar las piernas en día de descanso. A nosotros nos ha parecido una señora
marcha, hemos estado 6 horas montados encima de un pequeño triángulo de color
negro y nos sobra. Al llegar al trastero oigo un ruido y... todavía llevo las hojas de papel de periódico de la mañana ¡Qué memoria la mía!
Igual el próximo día tenemos que aumentar el kilometraje, ya
veremos.
Hasta pronto. Bs.
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