miércoles, 16 de abril de 2014

Proyecto de futuro



Desde hace 14 días no me pongo delante del teclado; no me llama. Me apunto a la idea de Serrat cuando decía que -“hoy las musas han pasao de mí, andarán de vacaciones”-

Alguno de los incondicionales me lo recuerda en las marchas del domingo y hago el propósito de contar “lo que se me ocurra” en cuanto llegue a casa. El ánimo personal cuenta mucho a la hora de escribir y, durante estas dos últimas semanas, me han ocupado la cabeza otras cuestiones menos deportivas.

Tenía la vaga esperanza de arrinconar el culotte largo y me animaba pensando que, seguramente, dejaría de llover algún día, que no tendría que refugiarme nunca más en el gimnasio, que el Paseo Fluvial sería un lejano recuerdo, que tendría que rebuscar en el armario y desarrugar la licra de los “pantalones cortos”; todos esos pensamientos circulaban por mi cabeza mientras pagábamos “el tributo al verde”.


Más o menos mis deseos se han ido cumpliendo y ya empiezo a tener una raya en los muslos que delimita el blanco perenne de lo que algún día tendrá un cierto color marrón. Las vueltas de 100 kilómetros comienzan a ser normales y en algún momento las hemos rebasado. Las propuestas para la Semana Santa contienen los nombres de los más afamados puertos del lugar y a mí me gustaría oír el acento maño. Añoro llegar a Zaragoza sin haber quitado el plato grande en toda la mañana; el viento, a poder ser,  que azote el culo sin piedad y nos parezcamos más a los rodadores belgasholandesessuizosalemanesetc  que a los escaladores italoespañolescolombianosaustralianoszaireñosetc.
 
Pues sí; mi Pamplona querida sigue delimitada por su enorme y largo invierno boreal; los últimos 6 meses comienzan a quedar atrás y no quiero volver nunca más a Lumbier, prefiero merodear por Basaburua y traspasar la línea que indica: “te vas a mojar”. Prometo no hacerle ascos a la idea de visitar asiduamente al Río Urrobi y todos sus alrededores. También quiero cumplir la promesa de mirar desde el Mirador el Valle del Baztán. Más adelante no tendré inconveniente de subir Huici, ni Velate, ni de acercarme a Tafalla y, tras rozar Estella, por Echauri volver a casa. La nota colgada en la puerta del frigorífico de Esquíroz sabe que tendré que subir a Navarra desde la Baja Navarra (Basse-Navarre, Nafarroa Beherea). Todo eso y más tengo que hacer en el plazo que resta hasta que llegue Octubre.




Esto es todo por hoy. Conforme vaya desgranando el rosario de propósitos, os lo iré contando pero, por favor, ¡no metáis prisa! Además, enseguida, la semana próxima cambiaré la bicicleta “flaca” por la “gorda” y El Cid y su Tierra me verán solitario.








Hasta pronto. Bs.

No hay comentarios:

Publicar un comentario