viernes, 18 de abril de 2014

Estribaciones de La Demanda

Aquí suele hacer un frío soberano. Me gustaba fotografiarme con las barbas heladas después de haber subido a la ermita de Mamblas. 


Hoy ha cambiado el tiempo; las aplicaciones me informaban de que estábamos a 2º y he tenido fe en creer lo que no sentía: frío. ¡Mentira, era todo mentira! He salido vestido con culotte largo y zamarra de entretiempo y enseguida he caído en la cuenta de que era una burda patraña; me habían engañado las modernas aplicaciones meteorológicas, mi fiel amigo Polar decía toda la verdad: estábamos a 13º y yo de invierno.

En el primer kilómetro del día ya había superado dos cuestas y las piernas han salido con bullicio a recordarme que ayer había visitado Guipúzcoa en bicicleta y que hoy venía bien dar una vueltita desintoxicante. Todo esto mi cuñado Txiki no lo sabía y, claro, ha puesto ritmo saleroso. En menos que canta un gallo hemos ascendido de los 890 metros de altitud de Covarrubias a los 950 de las huertas. Después de un corto tramo por carretera, hemos llegado a Puentedura. La gente todavía no anda por la calle y no nos ve. A Txiki el asfalto le produce urticaria y otra vez nos cambiamos al camino. Tengo una vaga idea de saber por dónde me muevo y sospecho que tenemos que tomar el camino de la derecha. La ruta es dura de cojones; no sé cuántos kilómetros tiene esta cuesta pero no tiene fin. El camino está lleno de raíces por la limpieza que han hecho para ampliarlo pero no es problema para las ruedas de tacos de la Flash

Por fin se acaba el repecho y, por el camino, me he acordado sin remedio de Olaverri: los porcentajes han oscilado entre el 7 y el 18%. Arriba decidimos girar a la derecha y circulamos sin preocupación por un camino de subidas y bajadas agradables. Algo me dice que la cosa va a cambiar radicalmente. El futuro ha desaparecido y es que la cuesta que tenemos que bajar acojona. Txiki poco a poco me deja y pienso que los frenos de disco tienen que estar rusientes. No tengo tiempo y tampoco me acuerdo de mirar al Polar, me imagino que el porcentaje habrá superado con creces los veintitantos por ciento. En medio de mi acojono he creído conveniente bajar de la bici pero los frenos no han sido capaces de parar a Ancarrana, así que no he tenido otra salida que continuar bajando hasta el final.

Desembocamos en la carretera de Ura y otra vez giramos hacia el camino de la izquierda. Nos espera otra subida que, cuando comienza a convertirse en pelma..., acaba. Me ha parecido extraordinario, hay que saber cuando es tiempo de retirarse para que nadie te diga que eres un pesado. 

A punto de sonar las 11 de la mañana, el termómetro señalaba 27º y los goterones de sudor no alcanzaban a golpear en mis zapatillas por poco. Estamos en la carretera de Silos y decidimos enfilar hacia la cerveza del "Puente".

Esto de la MTB tiene estas cosas: apenas hemos recorrido 30 kilómetros y la media ha sido de 15 kms/hora. Para mañana tenemos el plan hecho, saldremos con los correcaminos del pueblo y nos llevarán por... ¡y yo qué sé!

Hasta pronto. Bs.

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