sábado, 29 de junio de 2013

Luis Ocaña vs Isabella


            Hoy no quiero ponerme delante del teclado del ordenador para contar la vuelta que los de UCN hemos dado; no merece la pena deciros que se ha impuesto el criterio de Macías y hemos enfilado hacia el sur, que por la carretera de Artajona hemos jugado a ciclistas, de los de verdad, de los que alcanzan 75 kilómetros por hora bajando la Txapela y luego son capaces de mantener el tipo hasta llegar al Cerco; pues eso, no os lo voy a contar porque no es ninguna proeza, cualquier ciclista de nuestro club lo puede hacer.

            Tampoco tiene gran misterio tomarse un café en La Conrada y después, por Artazu, llegar a casa, por eso y por muchas cosas más, no me extiendo demasiado en detalles de la marcha de hoy, además me esperan para comer en el Emporio Juanjo.

            En lo que sí quiero hacer hincapié es en una fotografía que me ha venido a la memoria cuando se han ido repitiendo una serie de escenas en la que la protagonista era Isabella.
 
            Me acordaba de Luis Ocaña, en su época de corredor del equipo Fagor, arrastrado por sus compañeros, con las piernas y brazos ensangrentados después de haberse pegado una de sus primeras y más sonadas galletas de su carrera deportiva.
 

            Parece ser que esta fotografía ha calado hondo entre la gente de UCN y hoy la han copiado, poniéndola en práctica. Isabella no se ha caído ni mucho menos sangraba aparatosamente, solamente se “quedaba”, entonces aparecía en mi mente la foto de la que os estoy hablando. Comparad:

 

 

 

 

            Me voy a comer. Bs.

jueves, 27 de junio de 2013

He descubierto un campeón: El Escalador


            Estoy huérfano en un 33%, una de las patas del trípode se ha ido de vacaciones y acabamos de cambiar el nombre del grupo musical, ahora somos el Dúo Dinámico. Así llevamos una semana y he comprobado que la vida en pareja es muy difícil, no hay posibilidad de diversificar las culpas: es de uno o de otro, ¡no hay más!       

            Hoy Juanjo me decía, y le doy la razón, que, hace un tiempo, la Vuelta a la Montaña era una ruta que imponía un cierto respeto y ahora la damos como quien lava. Por otro lado, mi cuñado Maxi, antiguo corredor ciclista y que participó en un Circuito de Pascuas incrustado con los profesionales del momento, salía casi todos los días a entrenar, cumpliendo su correspondiente Vuelta a Ulzama, una por la mañana antes de comenzar a trabajar y otra por la tarde a la hora de la comida. 

            ¡Pues si! Ayer, a las 8,30 de la mañana, salí con mi MTB a subir Markalain y llanear por Ulzama hasta Ostiz y luego, como diría aquél, disputando mi lugar con los camiones por la N-121-A hasta casa. Cuando se tiene el horario de andar en bicicleta comprimido, este recorrido es extraordinario en todos los sentidos pero, en el tiempo que nos ha tocado vivir, se queda un poco corto, apenas llega a los 50 kilómetros. 

            ¡Hoy no! Hoy hemos recurrido a la Montaña, el viento del norte aconsejaba tomarla por Aoiz y no nos hemos equivocado, en algo menos de una hora ya estábamos subiendo el primer túnel. Por doquier se aprecian los estragos de la crisis, sólo una bombilla alumbra el interior de la cueva, cualquier día tendremos a los “forales” esperándonos al otro lado, recriminándonos o multándonos por no llevar una luz en el culo ¡manda huevos! 



            Todo iba bien hasta que hemos llegado a Zandueta, en ese punto El Escalador se ha dado por aludido y ha comenzado a imprimir un ritmillo de esos que dan por el…, le veía muy implicado, con ganas; yo creía que, poco a poco, el viento de cara le minaría las fuerzas pero ¡no! está “mucho fuerte”, así que, chorreando sudor, nos hemos presentado en el Camping de Urrobi y el GARMIN me decía que subíamos la cuestecilla de 13 kilómetros a 24 kms/hora y con viento de cara ¡bien Juanjo, bien! 

            Después de tomar un café en Espinal, hemos tenido tiempo de gozar camino de Erro. La zapatilla derecha gruñía y he parado tres segundos, tiempo suficiente para que mi compañero de Dúo me dejara, así hemos subido el puerto, como los novios de “morros” separados 100 metros el uno del otro. 

            Desde Zubiri a Pamplona, a buen paso y, como lo temía, he ido escuchando lo bueno que es El Escalador, el ritmo que ha imprimido en el tramo de 13 kilómetros surcando el río Urrobi, las veces que he cambiado para poder seguirle, que hacía la goma (yo) yo, yo, yo (él). Nada, lo reconozco es mejor que yo, y eso que solamente le llevo once años. Espero con impaciencia llevarle quince para que así sus hazañas sean mayores y os las pueda relatar. 

            Como decía al principio, la Vuelta a la Montaña se nos está quedando pequeña y empiezo a añorar aquellos tiempos en los que dar la Vuelta a Ulzama era todo un triunfo. Vivimos la era de los maldeman. Bs.

martes, 25 de junio de 2013

Criticando que es gerundio


             En este mundillo ciclista en el que me muevo hay ciertas cosas que no comparto pero que no tengo más remedio que respetarlas, acatarlas o soportarlas.

            En el capítulo de “respetarlas” entran todos los que participan en las grandes marchas cicloturistas no competitivas. Ellos tienes su manera de entender la práctica del ciclismo, que no se acercan lo más mínimo a mi manera de pensar, pero que la respeto.

            En el asunto de “acatarlas” entran las normas de circulación, por ejemplo la obligatoriedad de utilizar el casco; ¿qué queréis que os diga? No comparto esa necesidad de penar la no utilización de un aparejo en la cabeza. En otro escrito detallé que había muchos puntos en el cuerpo humano para los que no estaban reglamentados ninguna obligatoriedad de proteger, por ejemplo, los ojos, las caderas, la piel, las rodillas, en cambio en la cabeza sí. ¡En fin, lo acato y a callar!

            En cuanto a “soportarlas” observo desde hace tiempo que, en los foros de opinión ciclista, cuando se toca el asunto del dopaje, siempre hay algún iluminado que echa mano de un drogadito llamado Miguel Induráin y al que, nadie sabe por qué, nunca le pillaron cuando iba cargado hasta las cejas (nunca mejor dicho). ¿Cómo es posible que en las pruebas contrarreloj sacara tantas minutadas a sus rivales? ¿Quién puede entender que un señor de 80 kilos pudiera subir los puertos de toda Europa en cabeza del pelotón y, cuando era necesario, dejándolos atrás? Sencillamente, porque lo supo hacer mejor que los demás y no le cazaron. Estos comentarios no los puedo soportar, me parecen de una ruindad asquerosa hacia una persona que siempre fue, y lo es, ejemplo de humildad, deportividad, caballerosidad y todas las palabras positivas acabadas en dad que podamos encontrar en el diccionario. Parece ser que ha aparecido la noticia de que Laurent Jalabert ha dado positivo en el Tour del 98 y lo mejor que se les ha ocurrido a los cainitas de este país de m… es “que se vaya preparando Miguel”. ¿Sabéis dónde está la oficina de borrarse?

            Podría extenderme mucho más acerca de los apartados que acabo de enumerar pero he aprendido que este tipo de escritos no sea muy largo para no aburrir al personal, lo dejo en unos esbozos y que cada cual saque sus propias ideas al respecto.

            Volviendo a lo que verdaderamente me gusta que es andar en bicicleta con mi grupo musical, me gustaría contaros que ayer fue un día muy traicionero, a la hora de la salida estuvo amenazando pero fue como esos fantasmas que se ponen farrucos y, cuando les plantas cara, se marchan con el rabo entre las piernas; porfiamos y ganamos, la Vuelta a Erro no nos mojó. En cambio hoy el problema se ha presentado en forma de viento, nos ha costado llegar al alto de Markaláin y, con menor dificultad, atravesar los municipios de Atez para llegar, por Imoz, a Basaburua Mayor.
Al pasar por Oskotz he visto este viejo caserón, a diferencia de los de su alrededor, tiene color grisaceo. También un detalle que me ha llamado la atención: el número 14. Me suena a cierto carnet de identidad pero no, no creo... seguramente que se tratará de una casualidad.
 
 
             A partir de Jaunsarás no ha existido el sacrificio, han sido 40 kilómetros plenos de goce, las coronas del 11, 12 y 13 han dado envidia a sus hermanas de arriba. Muy pocos vecinos de Ulzama nos han visto pasar, digo esto porque había muy pocos en la orilla de la carretera, no porque fuéramos a mucha velocidad, que también. Lo cierto es que antes de las 12 del mediodía ya estaba colgando la bicicleta del techo de mi trastero. Me han gustado los entrenamientos de ayer y de hoy: he sufrido dentro de un orden y he gozado por fuera del mismo orden. La suma de los dos días ha dado la cifra de 150 kilómetros y… tenía ganas de contároslo.

            Hasta pronto. Bs.

 

sábado, 22 de junio de 2013

Adelantándonos a los acontecimientos

          Estamos totalmente condicionados por las predicciones meteorológicas. Los hombres y mujeres del tiempo se han convertido en los nuevos hechiceros de la tribu y requerimos sus augurios para saber por dónde nos movemos: si es seguro hacer proyectos de playa o, por el contrario, inclinarnos por la montaña. Como todas las personas que saben leer el futuro, son tramposos, juegan con ventaja, se valen de satélites artificiales, de cálculos matemáticos y de que es muy fácil adivinar el tiempo que va a hacer en Pamplona o, si lo queréis ampliar para arriesgar un poco más, en Navarra: lloverá, seguro que lloverá.
            Lo cierto es que todos los futurólogos decían que ayer, viernes, había muchas probabilidades de que lloviera y acertaron; para hoy vaticinaron un día soleado y han vuelto a dar en la diana, lo malo es que nos anunciaron que el domingo seguramente llovería y… es malo retar al hechicero del siglo XXI, lo mejor es creerle y callar, rectificar nuestros proyectos y esperar malos tiempos.
            Después de esta exposición no queda otro remedio que deciros que hemos maniobrado sabiamente. La ruta programada por UCN para el domingo, la hemos adelantado a hoy sábado. Ojalá tengáis mañana un día extraordinario, nosotros así lo hemos disfrutado.
           
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 Me gustaría comentar que hacía mucho tiempo que no traspasábamos la frontera de Arbizu, que las ruedas de mi Look nunca habían pisado Echarri Aranaz rumbo a Alsasua, en sentido contrario sí. La subida a Urbasa no me atrevo a calcular cuando la hice por última vez, recuerdo a algunos de mis acompañantes pero de esto hace muchos años. El puerto ha resultado que tiene un trazado pensado para los culogordos; son seis kilómetros muy tendidos, el porcentaje máximo no habrá llegado al 5% y las curvas llegan sin cesar, apenas existen las rectas. Como decís los escaladores: es un puerto precioso. Qué pocos días hay en el año en los que podamos decir: ¡Qué bonito estaba el llano de Urbasa! ¡Cuánta luz! ¿Y verde?
 
 
 
 
 
 
            En Zudaire nos han atendido con los cafés y los “aparatos” señalaban que habíamos recorrido 80 kilómetros. A punto de llegar a Estella, de repente, hemos decidido subir hacia Eraul. Aquí hago un inciso para comunicaros que, de mi rama paterna, las raíces de mi árbol genealógico llegan, ininterrumpidamente, hasta mi séptima generación en el pueblo de Eraul.
 
 Han sido 3,5 kilómetros de subida y  facilita mucho alcanzar Abárzuza. Todos conocéis que estamos en la carretera de Echauri y que, por este lado, Echauri es muy poco Echauri.
Otazu, Larraya, Paternáin, Gazólaz y Cizur nos han visto pasar a buen ritmo y es que, cuando el hambre aprieta, llega un punto en que se nos apoderan unas ganas inaguantables de acabar con cualquier aventura ciclista. Habíamos salido de Pamplona a las 8 de la mañana y regresábamos a las 2 de la tarde. Seis horas en las que han cabido muchas cosas: frío y calor, niebla y sol, llanos y puertos, almuerzos y charlas; no sabéis cuánto me gustaría que la marcha de mañana resultara igual de bien que la que, por culpa de los hombres y mujeres del tiempo hemos disfrutado Los Tres de Castilla.
            Hasta pronto. Bs.
 





jueves, 20 de junio de 2013

Venciendo a las tentaciones


            Sé que lo he comentado en alguna ocasión anterior, el grupo es fundamental. Si estás solo y las circunstancias son negativas, el demonio, a la oreja, te estará diciendo: no vayas a misa (en bicicleta), sigue durmiendo; el terreno estará abonado para ceder a la tentación y… no harás lo que tanto te gusta.

            Hoy me ha tocado ser el dinamizador del grupo, todo eran excusas para seguir en la piltra, el demonio había hecho su labor y mis compañeros sólo veían nubes negras en el cielo y amenaza inminente de lluvia. Quiero deciros que, tanto Ignacio como Juanjo, tienen la carne flaca, son unos veletas que, de la misma manera que ya habían caído en las redes de Satanás, se han liberado con maestría de esas artes y para las 9,30 ya estábamos en Cizur admirando el desfile de “moda peregrina santiaguera” con mochila incorporada que para esta temporada han diseñado los gurús del buen gusto.

            Por el camino de costumbre hemos atacado El Perdón; los molinos indicaban que el viento venía del sur, las nubes estaban estancadas en la cima del puerto e Ignacio y yo hemos convenido en usar los chubasqueros que para algo los llevamos. A propósito de esta prenda, me gustaría comentar que la considero la número one de las más inútiles que utilizamos los profesionales del ciclismo: normalmente nos ponemos el “plástico” cuando ya estamos chitos, cuando ya no hay más remedio, así que conservamos la mojadura hasta que nos los quitamos y nos secamos.

            Buen ritmo por la recta de Legarda y buena atención en La Conrada. Tomamos dirección hacia Mendigorría (Braco, en euskera significa “monte rojo” que hay que decirte todo). Subimos y bajamos hasta llegar a Artajona y giramos hacia “la txapela”. Por el camino “El Escalador” nos ha explicado no sé qué acerca de los métodos de entrenamiento que una biomecánica le recomendó, así que se ha empeñado en demostrarnos cómo se tiene que subir “la boina” (en castellano), es decir: a tutta la oxtia. Que conste que la culpa no es de él, la responsable es la biomecánica que le aconsejó.

            En cuanto hemos llegado al Alto del Carrascal, las fuerzas magnéticas de la zona han empezado a jugar a mi favor, garrapator se ha agarrado a mi culo lo mejor que ha podido y hemos cruzado Campanas, así como el tramo anterior y posterior, a velocidades que se mantenían en 55 kms/hora. ¡Eso sí que es una maravilla! Y dos también. Miraba hacia atrás y veía a El Escalador a diez metros de mi Flash apretando el ojete como un poseso con la única idea de alcanzarme algún día. Conviene recordar que todavía no me ha fichado el Sky y el Movistar tampoco por lo que he tenido que bajar el ritmo y, claro, me ha pillado, totalmente destrozado pero me ha cogido, gran triunfo de El Escalador (ja). El camino que resta hasta casa no tiene gran historia: Otano, Imarcoain, Esquíroz y… ¡zas! Pamplona.

            Hemos alcanzado la cifra de 75 kilómetros, la lluvia nos ha mojado muy poco, hemos hablado de telefonía móvil, fija, de Montoro, de fútbol, de… ¡y yo qué sé! Y, como dice Karlos, hemos jugado a ciclistas. Lo dicho: qué grande es el Grupo. ¿Os imagináis todo lo que os he contado si, en lugar de pertenecer al grupo de Los Tres de Castilla, fuésemos cantantes singles?

            Hasta pronto. Bs.

 


lunes, 17 de junio de 2013

Stress es tres tres


             La culpa es de la afición que tenemos a la bicicleta. Si actuáramos con la lógica de una persona normal, hoy no habríamos salido a la carretera.

            El otro día alguien decía que los ciclistas corren vueltas de 21 días con dos jornadas de descanso que, normalmente, sirven para seguir entrenando y trasladarse a una localidad lejana en avión, desde donde saldrá la próxima etapa, la de mañana. En cambio, los futbolistas juegan un máximo de dos partidos por semana y están cansados.

            Ambas  actividades deportivas son realizadas por personas y el género humano, salvo excepciones, es muy parejo; todos nos cansamos, acumulamos stress físico y mental y yo hoy estaba harto del pedal.

            El sábado los de UCN dimos una vuelta de 95 kilómetros, Carlos escribió que en la marcha hubo cicloturismo y un rato en el que jugamos a ciclistas. El domingo me di la vuelta a Erro con la MTB, me atacó el calor del bochorno y, poco acostumbrado al sol, llegué a casa atufau, hasta el gorro del sillín que se empeñaba en meterse donde nadie le llamaba. Hoy Los Tres de Castilla nos hemos inventado una vuelta de esas más propias de “organizadores de carreras” que no saben cuantas encerronas meter en la prueba para dar más realce al Gran Premio del Pueblo en Fiestas.

             Esquíroz está perfectamente protegido de invasiones de todo tipo, para llegar a él siempre tendremos que subir una cuesta a cual más pestosa; la idea de acudir al valle de Echauri tiene muchas variantes, cualquiera es mala y nosotros hemos escogido la peor: subiremos hacia Barbatáin, más tarde cruzaremos la Urbanización de Cizur y, nada más tocar Gazólaz, iniciaremos una cuesta hacia Paternáin; poco a poco se apodera de tu mente una sola idea ¿cómo estará, después de tanto tiempo, el costalón de Ubani? ¡Mal, como siempre! No conviene apurarse demasiado pues, a tiro de piedra, enseguida llega el siguiente (costalón) de Arraiza. Este pueblo está perfectamente protegido para asaltos ciclistas, sus casas se dejan ver pero no llegan nunca, de vez en cuando miras al GARMIN y el pobre aparato te explica que con porcentajes del 10%, viento de cara semihuracanado, calor y dolor de culo, no puedes alcanzar velocidades superiores a 11 ó 12 kms/hora. Si ahora estoy escribiendo es buena señal, seguro que hemos terminado de subir la jodida cuesta de Arraiza ¡menos mal!

            El viento de cara azota en la idem, las Zipp oponen resistencia y la Look se mueve más que la cubierta de un barco en noche de tormenta ¡una delicia! Llegamos al cruce de Belascoáin y, más tarde, subimos a buen ritmo la cuesta de Orendáin. La bajada hacia Puente la Reina nos sorprende con algún regacho que cruza la carretera.

            En La Conrada nos estaban esperando con unos pinchos de tortilla y nos hemos parado. La suerte democrática estaba echada: vamos por El Perdón ¡precioso puerto! No me lo vendáis envuelto en el papel de celofán de que sopla el viento de “sillín”, da lo mismo, El Perdón es mucho puerto siempre y si alguien dice lo contrario es un fantasma.

            ¡En fin! La vuelta, en cuanto a kilometraje, no ha sido excesiva, ahora bien, repasad conmigo todo lo que os he contado desde el sábado, id sumándolo y comprenderéis que hoy no estaba para algarabías, más bien quiero comprender a los sufridos futbolistas y pensar que dos partidos a la semana son suficientes.

            Hasta pronto. Bs.

sábado, 15 de junio de 2013

Reencuentro con el sábado.


            Hacía tiempo que no acudía a las citas sabatinas de UCN, tanto que he llegado a dudar de la hora de salida, ¿sería a las 9 ó… a las 8? Unos minutos antes de las 9 han ido apareciendo perezosamente los madelmanes del club: Chus Carlos, Cárnicas, Pedro, Luis, Pablo y Antonio. El problema de “a dónde vamos a ir hoy” lo teníamos solucionado, el destino era Lecumberri por Madoz.

            Reconozco que todo era bueno y familiar: la temperatura, la luz, la compañía, el ritmo; así que, sin darnos cuenta, nos hemos plantado en Irurzun. Por un momento ha venido un nubarrón a visitar mi cerebro, estaba próximo a subir un puerto, Madoz o Zuarrarrate, como queráis. Quiero confesarme: las cuestas en el momento que llevan antepuesta la palabra “puerto” me asustan, me acojonan. Este puerto de Madoz llevo subiéndolo últimamente con una frecuencia casi semanal, lo hago de una manera bastante presentable, pero… da igual, cualquier puerto me impone, no es lo


mío. Lo cierto es que lo hemos afrontado con alegría, habladores, el ritmo era fácil y, al llegar a la primera curva de 180º, se me ha ocurrido proponer sacarnos una foto: ni una sola nota discordante, todos “sí” a la primera, ¡fotico, fotico, fotico! Saca otra, ¡oye! Déjalo, arriba hacemos la refinitiva.


            Por poco no podemos sacarnos la foto en la cima de Zuarrarrate porque hemos coincidido con una panda de moteros, lo menos iban 1000, pero cuando es sábado, hace sol y estás a gusto, cabemos todos, les hemos saludado y los de la moto casi lloraban.

            ¿El café? En Lecumberri. A partir de este momento el viento nos pegaba en el sillín, por lo que lo peor ya estaba hecho. Al llegar a las Ventas de Urriza me he enterado de que Pablo llevaba rota la sirga del cambio trasero, así que el jicho no tenía más remedio que pedalear con el 11. No le tengáis la más mínima consideración, él ha sido el culpable de todo lo que ha venido después: Ha subido la cuesta de Urriza “a toda mecha” (no podía ni más ni menos) y nosotros, animados por él, también. En Itxaso la suerte estaba echada. He empezado a animar un poco el ritmo y Antonio se ha dado por aludido; relevo va, relevo viene, nos hemos presentado en la pueblo de Begino. La velocidad iba subiendo paulatinamente: al principio marcaba dígitos de la década de los 30, después de los 40 y, en un punto que no recuerdo, de los 50. No me pidáis más, mi cerebro no llega a todo. Antonio me ha avisado que íbamos solos y que a él le empezaba a doler no sé el qué.

            El Valle de Ulzama es un regalo, es una de las carreteras más frecuentadas por el mundo txirrindulari y no dudo en afirmar que, lo que acabo de escribir, es compartido por vosotros.

            Lo avisaba el otro día: el kilómetro 100 es muy esquivo, no es fácil alcanzarlo,  podremos acercarnos a él pero siempre tendrá un regate para dejarnos con un palmo de narices, sí, al llegar a casa el Sr. GARMIN sólo señalaba 95 kilómetros. Es una lástima que este aparato no esté preparado para recoger lo bien que lo he pasado con esa panda de desarrapados de UCN.

            Hasta pronto Bs.

jueves, 13 de junio de 2013

Nuestro gozo en un pozo


            Hoy me gustaría empezar por el final, por el punto en el que hablo del GARMIN, diciéndoos que señalaba 120 kilómetros al llegar a casa, que la velocidad media ha resultado de apenas 24,4 km/hora, que la velocidad máxima se ha estancado en 71,2 kms/hora y que, sin subir un solo puerto de montaña, el desnivel acumulado refleja 1248 metros. Estas cosas me hacen reir, ya empiezo a hablar como los madelman: desnivel acumulado.

            Todo empezó ayer, las aplicaciones meteorológicas decían que hoy la lluvia lloraría a las 3 de la tarde y que el viento soplaría del norte, así que la solución se presentaba bastante sencilla: nuestra salida sería hacia Tolosa. Todos los componentes del “trío” nos mostramos conformes con la propuesta y hoy, a las 8,30, estábamos en Cizur saludando, con la mejor de nuestras sonrisas hipócritas, a los peregrinos santiagueros. La ruta que seguimos cuando vamos a Irurzun os la he contado mil veces, así que no os empeñéis en que la vuelva a relatar.

            En el interior de los túneles del Plazaola los goterones ayudan a despejar la modorra, caen como monedas de 50 euros y penetran, sin problema, hasta la columna vertebral. Conforme nos acercamos a las estribaciones del alto de Olagain (San Migueltxo) la lluvia comienza a caer en forma de spray. Es la manera que tiene de engañar a los ciclistas que se dirigen hacia Lecumberri, para cuando te das cuenta estás más mojado que un recolector de percebes en Galicia. La subidita ha estado bien y ha contado con algún alarde que otro.

            Las nubes del futuro tenían un color azul marino y todo hacía presagiar que por Leiza la cosa estaría muy húmeda. De sabios es rectificar: ante las peticiones que hemos recibido por parte de los larraundarras, nos hemos dirigido a Beruete por Aldaz. Resulta que, en mi juventud, pasé bastantes temporadas en Bilbao y algo se me debió de pegar. Ante la mínima insinuación de Juanjo y la apuesta de Ignacio, no he tenido mejor ocurrencia que subir la cuesta de Beruete en plato grande (50x23), podemos decir que equivale a un 34x15 y así no suena tan fuerte. En este punto quiero mandar un saludo al “rey del plato gordo”: Alfredo Blasco. ¡Ah! He ganado la apuesta e Ignacio ha pagado el café en Lizaso.

            Si, viento a favor y terreno archiconocido hasta Pamplona y, lo que es peor, no hay manera de hacer subir el kilometraje; llega un punto en que el 100 se muestra esquivo y no resulta fácil alcanzarlo. Alguien ha soltado una idea peregrina que, no sé por qué, ha sido aceptada de inmediato: subida por Miravalles y Vuelta a Aranguren.

            Lo que estaba previsto para las 3 de la tarde, nosotros lo hemos sufrido mucho antes, así que, rectificando, rectificando, por aquello que dice algo de los sabios, hemos conseguido un kilometraje bastante decente y sin mojarnos.
                Esto es todo por hoy. Bs.            

martes, 11 de junio de 2013

Estamos en la normalidad, todo va bien.

           Hemos vuelto a la normalidad de un día cualquiera del mes de junio de cualquier año. Todo estaba en orden, habíamos quedado a las 9 en La Chimenea; tanto Ignacio como yo habíamos acudido a la hora y el amigo Juanjo llegaba más tarde de “y diez”, todo normal, como un reloj, sin contratiempos. Nada hacía presagiar que la jornada ciclista nos iba a hacer sufrir más de lo debido y… así ha sido.
            Aún no tengo claro de dónde venía el viento, si del sur o del norte; nos dirigíamos hacia Urroz y el desplazamiento era fluído, alcanzábamos a los de adelante sin aparente esfuerzo y, sin embargo, yo creo que nos daba en la cara. ¿Qué tal si vamos a Erro? Estos 20 kilómetros tan monótonos hoy no lo han sido tanto, Ignacio tenía la cara llena de arrugas y eso significa que lo estaba pasando bien, las chorradas sirven para evadirte de la carretera y sumergirte en el mundo de la niñez.
 
 
 
 
             En esas estábamos cuando hemos caído en la cuenta de que el próximo día 29 tenemos programada una comida los UCN. Nunca acertaréis en qué restaurante de Pamplona es la cita gastronómica. No, eso no vale, seguro que Braco os lo ha dicho por correo electrónico. A mí me parece que estamos metidos de lleno en el famoso tráfico de incluencias. Acaso alguien ha pedido presupuestos a otros restaurantes distintos a los que domina el Emporio Juanjo. ¡Yo protesto! Me niego a ver a ese tipo otro día más, ya lo veo el resto de la semana como para tener que soportarlo el sábado 29. Me iré al Europa o al Alhambra, lugares de postín, de categoría. ¡Jesús, Fernando, Carlos, estamos a tiempo! No caigamos en ese pernicioso tráfico, os lo aviso…
 
            A lo nuestro, en Erro giramos a la derecha y nos dirigimos hacia Viscarret y más tarde, previo consentimiento de Ignacio, a Sorogain. El camino está con el famoso verde reventón propio de nuestra tierra. Al principio la pendiente no es demasiado exigente, pero llegando al final los GARMIN señalan insistentemente cifras del 10 y 12%, ahí ha sido cuando El Escalador ha sacado a relucir todo su poderío y ha dejado las cosas claritas. Me recuerda a esos ciclistas del pelotón internacional que sólo acude a las vueltas para puntuar en los puertos de 3ª y 4ª categoría y se descuelga en los de 1ª pero, al final, se lleva el Gran Premio de la Montaña.
 
            Nos encontramos en Espinal tomando café y dilucidando el sentido de regreso a Pamplona. Al final se impone la cordura y decidimos hacerlo por Erro. El camino se encuentra repleto de peregrinos y es normal que alguno pregunte, en idioma distinto al nuestro, por alguna cuestión sin importancia.
 
 
            El puerto de Erro se presta a que los culogordos podamos subirlo de manera presentable pero, ¡ay! eso es algo que Juanjo no está dispuesto a consentirlo y, a falta de 500 metros, ha sprintado al más puro estilo Abilleira, Tamames o Perurena y se ha llevado 2 puntos del Premio de la Montaña.
            El tramo que lleva de Zubiri a Pamplona está tan exprimido que poco os puedo contar, a no ser que nos ha alcanzado un culosupergordísimo y, otra vez Juanjo, no lo ha permitido. Al final hemos dejado las cosas en su punto y el pobre hombre, del Sky, ha sido colocado en su sitio: detrás y descolgado.
            ¿Os interesan los datos estadísticos? ¡Ahí van!: Distancia recorrida 100 kilómetros, velocidad media 25 kms/hora, velocidad máxima 73,9 kms/hora. Se me olvidaba deciros que las de monte han sido relegadas al ostracismo por las de carretera y no lo siento.
            Hasta mañana. Bs.
           





lunes, 10 de junio de 2013

Dejando atrás el agua


           Después de tanta fotografía, tanta noticia sobre las inundaciones ocasionadas por los ríos Arga, Ulzama y Danubio, después de tanto hablar de Mordor e Invernalia, es decir, de Pamplona, necesito un cambio radical, no quiero ni beber agua ¡se acabó!

            Contra gustos no hay disputas, no deseo imponer el mío, sólo quiero hablaros de la bicicleta de la fotografía, es la mía. ¿La véis bien? ¡Me encanta! A más de uno le sonará oir de que se trata de una Cannondale de monte, modelo Flash. Ahora no lleva rueda de tacos, va equipada con mandos de cambios Grip Shift, ya que los de palanca no los soporto y os lo recomiendo; todos los componentes son de la marca Sram salvo los pedales que son de la casa Crank Brothers, tienen una estética parecida a una batidora para hacer salsa mayonesa pero son muy efectivos a la hora de enhebrar la cala de las zapatillas. La bicicleta está construída en carbono y es tan ligera que a veces pienso si no será una de “carretera” disfrazada de mendigoizale.

            Pues bien, la chica ha sido la encargada de subirme todo el puerto de El Perdón sin rechistar. Los amigos Ignacio y Juanjo han adoptado a cual postura más extraña y aerodinámica para bajar el puertaco pero ¡es imposible! el record está en 73 km/hora y no hay manera de superarlo; da lo mismo que lleves ruedas lisas o de tacos: 73.

            Como todos los alrededores de Pamplona los tenemos trilladísimos, hoy he decidido comprobar si era posible, como dice Juanjo, llegar a Puente la Reina sin pedalear. Pues sí, es posible, lo he hecho sin dificultad y sin apenas viento a favor, sólo tiene una pega: resulta aburridísimo circular al albedrío de la gravedad.

            Tampoco quiero nombrar a “La Conrada”, son muy monótonos, solamente saben obsequiar con cafés y monedita de chocolate ¡qué rollo!

            El Escalador se quejaba mucho del viento, es un “bocas”, bien que se ha encargado de tirar en la cuesta que lleva al Carrascal. En el cruce de Campanas viento de cara y, a lo lejos, hemos divisado un ciclista. Siempre que pasa igual, sucede lo mismo: a por él. ¿Sabéis quien era? Mario San Martín. El hombre había salido a entrenarse para la Irati Extreme ¡suerte!

            Sí, ya sé que esta vueltica cualquiera de vosotros la hubiera dado tranquilamente con su bicicleta de carretera, Los Tres de Castilla no, nosotros añadimos un pequeño plus de exigencia y vamos con nuestras Cannondale y, con ellas, hasta alcanzamos a Mario y a quien se ponga por delante ¿queréis comprobarlo?

            Hasta mañana. Bs.

jueves, 6 de junio de 2013

Vuelta al monte


              Hoy hemos recuperado la formación titular ¡Los Tres de Castilla al completo! Los tres con bicicletas Cannondale de monte, la gente nos mira con asombro y parpadea varias veces hasta comprobar que la horquilla Lefty solamente tiene un brazo, el izquierdo.

            Tomamos el “Camino Fluvial” y, después de ponernos como un “San José” de barro, alcanzamos Iroz. Salimos a la carretera y compartimos espacio con los peregrinos que se dirigen a Santiago. Debe de haber alguna novela escrita por un coreano y que discurre por el Camino de Santiago; no sabéis la cantidad de orientales que circulan por el margen de la carretera de Zuriain. ¡Son muy aficionados a la lectura, sin duda!

            Antes de llegar a Larrasoaña saludamos a E. Moriones y un poco más tarde nos pasa un “mediokilo” con ánimo decidido de dejarnos atrás. ¡Allá él! Todo sea por la felicidad de los congéneres. Hoy no toca el café del Gau Txori, lo dejamos a la derecha y nos encaminamos hacia Urtasun, comenzamos la ascensión del puerto de Egozcue y cada uno de nosotros lo toma como le viene en gana. A la altura del km 9 me ha pasado un especimen que se ha quedado con mi cara: me ha mirado mucho. Lo he llevado perfectamente controlado y me asaltaba la idea de apretar un poco y alcanzarlo pero, ¡no! En su lugar ha sido Juanjo quien ha tenido la misma idea y ha comenzado la tarea zampándome ¡globero! Parece ser que el madelman tenía verdaderas ganas de humedecer la cuneta de la cima del puerto y allí se ha quedado.

            Llegamos a Olagüe y abandonamos la carretera. A punto de terminar el pueblo, tomamos un camino a la izquierda y nos dirigimos hacia el repetidor. En tiempos existía una carretera asfaltada que llevaba hasta la cima, pero el clima y la crisis han hecho estragos y ahora sería imposible realizar lo que, en tiempos, hacíamos los de UCN: subir con bicicleta de carretera. Un momento antes de alcanzar las antenas, hemos variado nuestro rumbo y nos hemos introducido en el bosque. La lluvia, la sombra, la temperatura ¡qué sé yo el qué! repone continuamente la vegetación y da la impresión de que se tiene prisa por engendrar nuevos árboles “a toda mecha”, el camino lo he visto repleto de brotes de vete a saber qué especie de árbol, ¡una maravilla!

            Los Tres recordábamos este camino mucho más amable en el tramo de bajada hacia Ripa, pero el invierno con sus lluvias se ha llevado la tierra y nos ha dejado la piedra al descubierto. Ignacio y yo utilizamos cubiertas lisas y ha resultado un tanto complicado alcanzar el pueblo. En estas circunstancias, cuando se adivinan las casas de cualquier lugar, siento el alivio de todos los que hemos pasado por un trance miserable.

            Sospecho que la subida de Egozcue y la del repetidor de Olagüe nos han minado todas nuestras reservas energéticas pues, difícilmente hubiéramos llegado a casa, de no haber parado en Olave a reponer fuerzas: pincho de tortilla y caña. En Sorauren hemos dicho adiós a la carretera y, ¡por fin! estamos en casa.

            Datos del GARMIN: distancia 68,82 kms., velocidad media 18 kms/hora, pendiente máxima 17%, velocidad máxima 59,6 kms/hora.


            Hasta el domingo. Bs.

miércoles, 5 de junio de 2013

Reencuentro con la carretera


            


 

            Ahí están, son tan fieles o más que los perros, los límites los ponemos nosotros, ellas van hasta donde digamos o… podamos.

            Hacía mucho tiempo que no las utilizábamos pero no se muestran celosas de la competencia que mantienen con las Cannondale de monte. El reencuentro ha sido muy agradable; la Look es muy nerviosa para conducirla, mas no importa, todas sus reacciones las reconozco al instante y fantaseo con la idea de que tiene que ser algo parecido al jinete con su caballo.

            Os pongo esta fotografía para situaros: son las 9 de la mañana, estamos en Cizur y toda la liturgia se repite sin desmayo, esta vez no quiero exponer todo lo que pasa en 15 minutos de mi vida porque todos lo sabéis, si acaso, hoy ha pasado más gente que de costumbre con la cara del que sabe y las alumnas del Colegio Miravalles han decidido iniciar la “operación bikini” y se desplazan a pie desde sus casas.

            Al bajar la cuesta de Gazólaz, enseguida se llega a Paternáin y, después, Ororbia; ahí hemos visto a un grupo de desocupados y, sin querer, no hemos parado hasta que los hemos cazado. Esto acarrea una disyuntiva: los pasas o te quedas “a rueda”; si los pasas el problema estriba en que, normalmente, no te van a dar un relevo y tú no tienes más remedio que mantener el tipo. ¡Qué coño! ¡Vamos a mantener el tipo y lo que haga falta! Por el camino hemos cazado a un madelman de esos que han hecho la QH, ni se ha movido. Al llegar al cruce de Anoz no ha quedado más que uno. Hemos confraternizado con él y el pollo, del KYB, conocía a Fernando y a Iñaki, os ha puesto en buen lugar, nada que objetar, parece ser que sois buena gente.

            En Irurzun hemos girado hacia Aizcorbe y, luego, a Cía y Echalecu. Hoy le he dicho muchas veces a Ignacio que no me estaba enterando de las cuestas que subíamos, sin duda se trataba de una muy buena señal, que un culogordo no se fije de las cuestas es debido a una de dos: o que estás en buena forma o que la compañía es agradable (voto por lo segundo). En el cruce de Oroquieta hemos alcanzado a un gallego que quería llegar a Santesteban. El buen hombre tenía una moral inquebrantable y era una fuente inagotable de sudor. Buen viaje, chaval.

            Este territorio se presta a utilizar el 11 y sería una tontería no hacerlo, así que, entre Ignacio y yo, nos hemos encargado de alcanzar Lizaso en un santiamén. Sé que os lo he dicho en alguna otra ocasión y os lo vuelvo a repetir: ¿Conocéis alguna cosa, ciclísticamente hablando, más agradable que comprobar lo productiva que es una pedalada con el 50x11? Hacedlo y me daréis la razón.

            ¡Cuánto tiempo hacía que no parábamos en el Orgi de Lizaso! El mal tiempo que hemos disfrutado últimamente nos lo ha impedido. Nunca he comido en su restaurante, pero sospecho que si lo hacen la mitad de bien que te tratan cuando vas a tomar un café, el resultado tiene que ser admirable. Habrá que buscar un momento para este próximo verano. Oihane, Edurne, hacednos un hueco.

            La vuelta hasta Pamplona a buen ritmo y con viento de cara, sin problemas. El GARMIN nos ha indicado 87 kms., a una media de 27 kms/hora. Las sensaciones han sido muy buenas, todavía nos faltaban 25 kms. para llegar a casa y ya estábamos haciendo planes para mañana ¡buena señal!

            Hasta mañana. Bs.

martes, 4 de junio de 2013

Por detrás de El Escalador


            Somos hombres de poca fé, si el meteorólogo de turno te dice que va a nevar, créele, si te dice que va a salir el sol, créele, si te dice que no va a salir el sol, seguramente será de noche, da igual, créele! Ayer lo dijeron y yo les creí, me he dado crema protectora en las piernas y me he quemado, tenían razón, como siempre.

            ComenÇons: a las nueve, después de sortear los inconvenientes de costumbre (madres llevando los hijos al colegio, hombres “con cara del que sabe”, policías municipales, fittipaldis, etc.) como un clavo en “La Chimenea”.  El Escalador se retrasa, -“como no llegue para y diez  nos vamos”- y nos hemos ido.

            Nos hemos plantado en Urroz sin mucho esfuerzo, el normal, Aoiz no lo hemos llegado a pisar porque en el cruce de Olaverri hemos girado hacia la izquierda. El costalón ni tocarlo, justo en las primeras casas del susodicho se sigue por un camino que discurre paralelo a la carretera de los túneles y, pese a llevar cubiertas lisas,  circular por el camino es relativamente sencillo, de vez en cuando hay que sortear charcos y recuerdos de las caballerías pero nada del otro mundo. Sabíamos que estábamos cerca del túnel de Nagore y que lo teníamos que subir ¡ojo! Cuando digo que lo teníamos que subir, lo digo en el sentido más literal que se os ocurra: nos hemos situado encima del túnel y, para ello, las lluvias de este sempiterno invierno nos lo han puesto difícil. La Sierra de Labia se ha quedado un tanto descarnada y la ascensión resulta fatigosa. Al final lo hemos conseguido.
 

            Cuando nos dirigíamos hacia Nagore, todavía en el campo, una señora nos ha dejado el “recado” de que El Escalador preguntaba por nuestros huesos; eso era señal de que lo llevábamos delante. ¿Sabría reaccionar y tomar la ruta correcta? ¡Lo dudo! En cuanto sacas a Juanjo de la playa de La Concha, misión perdida, la calle San Fermín no sabe si está en Pamplona o es una festividad que se celebra por el mes de julio.

            Más o menos en el kilómetro 22 se toma el cruce de Lusarreta, se asciende cerca de 5 kilómetros y se llega a Esnotz, rápida bajada y alcanzamos Erro. En el Gau-Txori tomamos el café de costumbre y nos dan nuevas noticias de El Escalador: ha pasado por allí, seguimos llevándolo por delante, da igual, ya lo veremos mañana.

            La entrada a Pamplona la hemos hecho por el “camino fluvial”. La vuelta de hoy ha sumado 90 kms. Y, entre una cosa y otra, hemos estado cerca de 5 horas montados encima de una bicicleta, en este caso de monte.

            ¿Alguna vez os he contado las ventajas de andar en una MTB? No pienso desgañitarme repitiéndolas, sólo os diré que los que no lo hacéis con asiduidad, no sabéis cuánto os perdéis. Una bici de monte te permite andar por carretera, por pistas, por agua, por cuestas imposibles y, al final, te trae hasta casa y tan campante, como si nada hubiera pasado. ¡En fin, pensároslo! Es un consejo de amigo.

            Mañana más. Bs.