jueves, 4 de febrero de 2016

Haciendo volumen



Mi pueblo tiene poca variación, me refiero al asunto meteorológico, cuando no hay niebla, amenaza lluvia. Si los hombres del tiempo dicen que el pronóstico es de nieve, poco o mucho nevará en Pamplona o en los alrededores y todo ello con un denominador común: el frío.
Pues bien, últimamente hemos delegado el papel de “diseñador de rutas” al amigo Carlos (aunque a veces es Karlos). El otro día pretendió introducir una ligera variante a la sempiterna marcha de Lumbier ampliándola hasta Domeño (¿eso está en el Romanzado, verdad?) pero decidimos dejarlo para otra ocasión. ¡Por cierto! Tengo la impresión de que no estamos muy enterados de la geografía navarra; quitando los lugares que están en la boca y en el pensamiento de todos nosotros: Roncal, Baztán, Tierra Estella, Zona Media, La Ribera, me temo que la merindad de Sangüesa la tenemos un tanto olvidada, al menos la zona que nos acerca a Lumbier y que nos sirve para adentrarnos en los valles de Salazar o Roncal.

Es posible que la fama del paisaje la acaparen la Foz de Arbayún y la de Lumbier y que, cuando distraídamente viajamos hacia el Pirineo navarro, no tengamos ojos para los lugares por los que transitamos. Estoy husmeando en Wikipedia y me llama la atención los nombres de los pueblos del Romanzado; confieso que uno de ellos no lo había oído nunca, el resto sí. ¡Vamos a conocerlos por su nombre!: Arboniés, Bigüezal, Domeño, Adansa, Iso, Napal, Orradre, Usún, Berroya y Murillo-Berroya. ¡Jodé, si suenan bien y todo!

Me distraigo y me he apartado del asunto ciclista y del “diseñador de rutas”. Cuando suena el despertador y avisa de la temperatura con un 1º ¡mala cosa! Si da pereza moverse más allá de lo imprescindible por culpa del frío y notas que la rueda trasera culea ¡malo! -“¡chaval, acabas de pinchar!”- 

Teníamos pensado salir a las 9,30 pero el pinchazo nos retrasa un poco. ¿Alguien podría decirme a cuento de qué viene la costumbre de romper los botellines de cerveza contra… los carriles-bici?
¡Bien! Carlos nos tenía “diseñada” una ruta que, para la altura de la temporada en la que nos encontramos, ha resultado un tanto “pestosa”. Hoy vamos hacia el norte por la N-121. El tráfico de camiones es constante; unos vienen de frente, otros se cruzan con aquellos y nosotros en el costado derecho. El arcén de la recta de Oricáin a Sorauren repleto de cristales, restos de algún accidente esparcidos sabiamente a lo largo de decenas de metros. Por fin llegamos a Ostiz y nos cobijamos en el Valle de Ultzama. El aire lo llevamos de frente y a José se le oye maldecir, acaba de pinchar (otra vez).

¡Viento, frío y ritmo elevado! Es la mezcla ideal para dejar de hablar, así que nos acercamos a Jaunsaras y el “libro de ruta” dice que hoy tenemos que subir hacia Beruete si queremos avituallarnos en Muguiro. Da gusto sentarse cerca de la chimenea de la Venta.

El puerto de Zuarrarrate no es una gran cosa pero todo cuenta y llegamos arriba con ganas de dejarlo atrás. ¿Quién ha puesto esa jodida cuestecilla en Irurzun? ¿Y ese del servicio técnico de la calefacción de dónde cojones ha salido? Algún día de estos no tendremos que pasar por el paso a nivel de Izurdiaga ¡lo prometo! pero, a cambio, hoy nos hemos traído un recuerdo en forma de barro en las bicicletas. ¡Venga, no nos quejemos que es por nuestro bien! Al fin y al cabo qué representa un barro más o un barro menos.

Nosotros seguimos a lo nuestro y el viento también ¿no decíamos que hoy pegaba norte? Sí y de costado.

Veo que, quién más quién menos, todos repasamos mentalmente el número de cuestas que nos faltan para llegar a casa y es que ha resultado dura la vueltita. ¡Todo sea por poder andar presentablemente el próximo mes de mayo en la Sierra Pobre!



Hasta pronto. Bs.

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