Todavía no estábamos en el horario de verano, no recuerdo qué hora era de
la tarde; los coches llevaban las luces encendidas desde hacía rato y yo
circulaba rumbo a la Clínica de Ubarmin escuchando a Willy DeVille. Algo me
llamó la atención en el lado izquierdo de la carretera, presté más atención y
enseguida adiviné de qué se trataba: era un ciclista al que la noche se le vino
encima antes de tiempo. El pobre, tal vez, quiso dar la vuelta a la Montaña y
su estado de forma le gastó una mala pasada: llegaba a Pamplona con las luces
apagadas y vestido de negro. ¡Se me pusieron los pelos de punta!
No sé cómo adjetivar al ciclista: ¿Inconsciente? ¿Ignorante? ¡Nada bueno!
Si no ponemos algo de nuestra parte, estamos dando más oportunidades a los
conductores de vehículos para que, cuando ya no haya remedio, te suelten: -“Lo siento, no te he visto”-
Lo malo de las farolas es que las bombillas se funden ¡sí! se funden de una
manera aleatoria: unas veces son las del lado derecho y otras, sin saber nadie
por qué, las del lado izquierdo. Así que ahora tenemos huecos de luces apagadas
y tramos con el diseño modificado de zig-zag iniciado por culpa de la “crisis”.
Me vino una mala idea al pensar: ¿Por qué no apagan todas las luces de las
farolas y así ahorramos más? Total todos los vehículos están obligados a
circular con el sistema de iluminación en perfecto estado; si no lo saben, no
se les ocurra pasar por la ITV con una bombilla fundida… tendrán que reponerla
a la mayor brevedad ¡lógico! ¡En fin! No divaguemos, la obligatoriedad de
llevar el automóvil como un pimpollo reside en los dueños de los vehículos; la
obligatoriedad de tener las carreteras de Navarra como antaño es de… ¿nadie?
Esto es lo que hay: algún descerebrado regresando a casa con el culo prieto,
vestido de luto, con sensibles errores de cálculo y la administración
manteniendo una posición de superioridad respaldada en la famosa “crisis
mundial” que empezó allá por el año 2007 y que terminará nunca.
Estoy por proponer que el diseño de las nuevas autopistas, autovías,
variantes, carreteras y demás, no lleven ni una sola farola y, si la llevasen,
que las pongan de un solo brazo, que ese brazo esté orientado unas veces hacia
la derecha y otras hacia la izquierda, que las espacien: en lugar de 50 metros
de separación, las planten con 100 metros unas de otras, y que, conforme se
vayan fundiendo, no las repongan, que sean los coches quienes iluminen el
camino como toda la vida ha sido en esta tierra y que, si algún día, un
automóvil atropella a un ciclista por llegar tarde a casa, que toda la culpa
recaiga en él por idiota, nunca en los que no reponen las bombillas ni,
muchísimo menos, en los que –“nunca nos ven”- somos invisibles.
Hasta pronto. Bs.
De acuerdo contigo. En septiembre del 2016 presenté instancia en el Gobierno de Navarra para que pusieran algún tipo de iluminación en el túnel del Plazaola en Irurtzun. A los tres meses fui a reclamar la respuesta y me dijeron, no por escrito, que no lo tenían contemplado. Este mismo mes de abril he vuelto a presentar una instancia parecida, a ver si ahora contestan algo. El Gobierno no tiene la obligatoriedad de iluminar los túneles, pero la ley dice que es totalmente recomendable hacerlo. Es nuestra la obligatoriedad de llevar luces y ropa adecuada, pero, así les digo, nuestras luces no pueden iluminar como un coche, aunque lasllevemos potentes y que sería muy conveniente su iluminación pues no tenemos un paso alternativo a esa carretera. Habrá que esperar y confiar en que no tengamos ningún accidente. Creo que tu sensación de que en cualquier momento nos puede tocar la tenemos todos, o casi todos, yo hoy mismo comentaba a un amigo al enterarme de la muerte del montañero suizo que creo que voy a dedicarme a la restauración. Agur!!!
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