Parece mentira que me encuentre sentado a un lado de la calle y esté solo. La compañía de vecinos, niños jugando, conocidos, cuñados, moscas revoloteadoras, en fin mara, en este momento se ha esfumado: estoy solo.
Había puesto mucho cuidado para que hoy no se me pasara la hora y juro que lo he conseguido. Eran las ocho menos cuarto de la mañana y estaba con el oído afilado para dar un manotazo al despertador en cuanto sonara, justo, a las ocho en punto. Con el primer rugido de la moto acelerando ¡ZAS! se acabó, ya estoy preparando el desayuno.
Hoy nos toca otra vuelta por los alrededores de Covarrubias, en realidad es lo normal moverse en un radio de acción de 20 kilómetros por los lugares próximos al pueblo y a fé que no te aburres. Los caminos principales están plagados de tentaciones a derecha e izquierda, posibilidades todas que las recorremos tarde o temprano y que, el próximo año, volverán a presentarse plenas de novedad.
El Cid pasó por aquí camino del destierro y no me imagino que tuviera muchas comodidades para sortear los montes que hoy hemos sudado. No voy a marear al lector detallando los 50 kilómetros de la vuelta porque nos volveríamos todos locos. En cambio me gustaría contar que circular por la sombra del río camino de la Ermita de la Virgen de Redonda, resulta sorprendente y, como el otro día en el Camino de Sorogain, recuerdas que en el armario tienes unos manguitos que serían perfectos para la ocasión. Las ruedas machacan el suelo de arena y un ruido de molienda te acompaña hasta dejar atrás la Ermita.
No se quien habrá construído una pseudo autopista por aquellos lugares. Me imagino que los cazadores o labradores para facilitar el acceso a los campos, pero a nosotros nos han facilitado mucho la tarea. Los nombres de Castroceniza, Quintanilla del Coco y Retuerta os dirán muy poco. Yo los escribo y, si alguno de vosotros tiene alguna inquietud por detectar mi territorio, mirad en el Google Maps y os informáis o, mejor aún, venís: no seríais los primeros.
Hoy no puedo acompañar la crónica de datos en cuanto a velocidades, kilómetros y medias, la batería del GARMIN estaba agotada y a Txiki le ha ocurrido algo parecido con las pilas de su aparato.
El bullicio ha regresado a la calle y la luz comienza a ser esquiva, os dejo hasta otra ocasión. Bs.
No hay comentarios:
Publicar un comentario