miércoles, 1 de mayo de 2013

Fiesta del 1º de mayo

Definitivamente el grupo crea decisión y fuerza; no me imagino dando la marcha de hoy solo, tal y como estaba el cielo y la pinta que tenía Loiti, por mi gusto me hubiera dado media vuelta y a Pamplona, pero, al menos nadie ha dicho nada, os he visto tan decididos que he pensado: no seas un cagao, si estos jichos pueden yo también, si estos maromos no se dan la vuelta yo tampoco, si en lugar de ir por Sangüesa que parece que está mejor, vamos por Aibar que parece la boca del lobo… vamos ¡qué coño!
Hace muchos años la ruta de hoy la solíamos incluir en el calendario sin darle el boato de ahora, la hacíamos como si de una marcha más del calendario se tratara, si bien, tengo que reconocer que los ciclistas de entonces eramos muchísimo mejor que los de ahora, valga un ejemplo estos nombres: Pedro Canarias, Emilio Calvo, Ceferino y Cristóbal Ocaña, Javier y Mary Urtasun, Alfredo Blasco, José Salvador, Félix Hernando, J.C. Ibarrola, Carlos Argente, yo, etc. ¡En fin! También he de reconocer que las cuestas de entonces me parecían unas tachuelas de nada y las de hoy han sido puertos de primera. ¡Venga, venga! No nos pongamos nostálgicos y apechuguemos con lo que tenemos.
Como diría José María García: -“etapa eminentemente llana, etapa para rodadores, etapa de transición”-. ¡Un huevo!, ni llana ni para rodadores, hasta Carcastillo ha tenido sus dificultades y me he hartado de ver vuestros sillines, los he visto todos, que conste.
El almuerzo ha estado bien: buen ambiente, las tortillas cojonudas, los comensales unos impresentables y, además, feos.
La suerte se ha aliado con nosotros en forma de “viento a favor” y la vuelta hacia casa la hemos hecho en plan madelman, todo el rato con el plato grande puesto y sin miedo a los repechos. A la altura del Carrascal había muchos centroeuropeos a mi alrededor, todos estábamos dispuestos a no claudicar y llegar a meta disputando un sprint masivo, lo malo ha sido que, al más puro estilo Tour de France, ha habido una caída en el cruce de Urroz. Detrás de mi he oído un ruido que acojona ¡hay que ver lo mal que suenan las bicicletas al caerse al suelo con estrépito! Me han dado mucha pena Juan Luis y Carlos; Ibarrola venía contándome lo bien que lo han pasado recientemente en el Polo Norte, experimentando toda suerte de cosas raras para uno de la Cuenca y ahora se acababa de meter una galleta haciendo lo que más y mejor acostumbra a hacer. A Carlos le he visto que, poco a poco, recuperaba una cierta sonrisilla y me ha tranquilizado. Bien por la enfermera que inmediatamente ha parado para auxiliarles y por Pedro y Angel. A partir de entonces la vuelta se ha acabado, no había ánimos para disputar la etapa.
El GARMIN señalaba 144 kilómetros y en casa se han extrañado de lo pronto que he llegado a comer. Está visto que vamos a tener que programar vueltas de mayor calado.
Bs.

No hay comentarios:

Publicar un comentario