lunes, 21 de noviembre de 2016

La eterna canción del "y tú más"



En mi licencia de deportista se acredita que soy “cicloturista”, lo soy desde el año 1977. Podría acudir a mis registros y publicar los kilómetros que recorro en bicicleta anualmente, mas no creo que sea necesaria tanta exactitud, así que pongamos que ando un promedio de 12.000 kilómetros al año.


Me gustaría reseñar que, durante estos 40 años, me han atropellado tres veces y que hubieran sido varias más de no haber actuado de forma desconfiada hacia la actitud de los conductores de vehículos. No me considero culpable de ninguno de los tres atropellos, pues siempre fueron por alcance de automóviles cuyos conductores se disculparon con la célebre frase de -“lo siento, no te he visto”-


Desde hace unos cuantos años observo una actitud hostil hacia los ciclistas, no solamente en Pamplona, sino en muchas otras ciudades de España. Esto se refleja tanto en las conversaciones con los amigos como en las “cartas al director” de los diarios y en artículos que los especialistas del ramo se preocupan en publicar para manifestar su descontento con los ciclistas urbanos y no urbanos ¡con todos!


Hay un sector de la ciudadanía que no tiene ningún reparo en exponer que se sienten desprotegidos por los gamberros que avanzan sin control por las aceras; por los que no utilizan los “carril-bici”;  los que pasan los semáforos en rojo; por los que atropellan a los ciudadanos; que molestan los que van de dos en dos; etc. 




Quiero aprovechar el método de algunos políticos cuando se escudan en el “y tú más” para poner algunos ejemplos y posicionar el tema de un modo más objetivo:

-          ¿Por qué cuando acaba un “botellón” siempre quedan restos de alguna botella de cerveza rota en el “carril-bici”?

-          ¿Por qué los peatones circulan por los “carril-bici” y porfían en no querer salirse de ellos?

-          ¿Por qué hay conductores que no se dignan disculparse cuando han estado a punto de atropellar a un ciclista?

-          ¿Por qué los profesionales del motor son tan audaces?

-          ¿Por qué las aceras en las que, en su día, se pintaron unas rayas blancas discontinuas salpicadas con la silueta de un ciclista están hoy sin atender? ¿Pretenden dejarlas morir por inanición? ¿Es que ya no está autorizado circular en bicicleta por ellas? Lo malo es que uno tiene memoria y se encuentra con la duda de si habrán dejado de ser utilizables o qué.

-          ¿Por qué hay farolas, árboles, suciedad o restos de basura en los “carriles-bici”?

-          ¿Por qué hay “carriles-bici” que conducen a ninguna parte?

-          ¿Por qué hay conductores que no se han enterado que podemos circular por parejas y que pueden rebasar las líneas continuas para adelantarnos?

-          ¿Por qué no nos ceden el paso los automovilistas en los “carriles-bici” que están adosados a los “pasos de cebra” aún cuando tengan que pararse unos metros más adelante, por ejemplo, en un stop?


Los que actúan de modo indebido son los ciudadanos que lo hacen mal, no los otros. Es lo que ocurre con las críticas que recibimos los que practicamos el ciclismo por culpa de los que circulan en bicicleta dejando las normas para los demás. Resulta muy fácil generalizar sin tener en cuenta que están contribuyendo en formar una opinión pública negativa de todo el colectivo.


¡En fin! Está claro que la solución no es fácil, pero tampoco debería ser muy difícil, en el fondo estamos hablando de educación, de convivencia porque la calle es de todos. Con respeto, los peatones deberían estar seguros en sus aceras de toda la vida, lo mismo debería ser para quien desee desplazarse en bicicleta sin sobresaltos, los vehículos también pero con tranquilidad y siendo conscientes de que el motor no da más autoridad por muchos caballos que lleven dentro.


¡Paciencia y gracias por dejar dos metros de distancia

Hasta pronto. Bs.






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