domingo, 21 de julio de 2013

¡Ha llegado el verano... digo la caló!


            Todos sentimos de manera parecida, no importa que haga calor o que haya que madrugar más de lo que nos gustaría, todos hacemos un hueco en nuestras obligaciones y encontramos el tiempo necesario para salir en bicicleta. El calor viene avisando desde hace tiempo y es  fácil comenzar a sudar en el mismo trastero mientras hinchamos las ruedas, no te digo nada en cuanto empezamos a pedalear.

            Por el camino me ha asaltado la duda respecto a la hora de salida, ya sabéis, esas ideas tontas, como por ejemplo: ¿habré cerrado el grifo, habré apagado la luz, habré cerrado la puerta? ¿A qué hora salimos hoy? A las 8,30 ¡jodé!


            Conforme me acercaba a la “autoescuela”, han ido apareciendo los que no han huído todavía de vacaciones. Allí estaban Ignacio, Luis, Toño, Ramón, Carlos (Argente), Carlos (Cárnicas), Carlos (Mantecón), Angel, Enrique, Willow, uno con maillot de Leiza, Antonio, Pedro, Pablo, Juanjo (García)… más tarde Iñaki, perdóname si a ti no te nombro, no es que no te haya visto es que ahora no me acuerdo, seguramente iba hablando y ahora no caigo. Perdona Joaquín, también estabas tú. A todos, sin excepción, me ha gustado veros; a unos no os había visto desde el día 1 de mayo, el día de la caída de Carlos y Juan Luis, a otros es más fácil encontraros.


            Ayer estuve en el Nacedero del Río Urederra, eso sí que es un lugar precioso, lo único malo que tiene es que hay que subir un buen rato por caminos estrechos y luego… bajar. El resultado fue que acabé bastante cansado y hoy lo he pagado subiendo el Puerto de Erro. No iba mal pero el carro andaba menos que vosotros. Willow se ha empeñado y gracias a él no he perdido del todo las aspiraciones en la general del Tour de France. El camino hacia Urroz ha estado bien, sin grandes apreturas pero ligericos. Ahí, tanto Ignacio como, yo nos hemos despedido del resto, teníamos otras obligaciones y hemos puesto rumbo hacia casa. El sol nos ha tostado el culotte (le cullotte en francés) y nos hemos acordado de todos los que lo llevabais de color negro, los nuestros estaban próximos al paroxismo y dispuestos a echarles las gambas.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 
   
















        Ya en Cizur, me he juntado con un madelman de cerca de dos metros de alto por uno y medio de ancho (200x150), algún que otro tatuaje y sin casco. Le he preguntado si practicaba el ciclismo o la halterofilia, después de quitarse los auriculares, desde lo alto de su bicicleta de monte con ruedas de tacos, me ha dicho que ahora lo suyo es la bici, las pesas hace tiempo que las dejó de lado y que, contrariamente a lo que podía pensar por su aspecto, lo que más le gusta es subir la Higa, San Miguel, Aranguren, … No he tenido más remedio que sacar pecho y subir la cuesta de la Fuente del Hierro a toda la leche, todo sea por el honor de UCN. Cualquier día de estos aparece en la autoescuela con la de “tacos” y veréis, yo os aviso: tatuaje debajo de la oreja, pelo corto, la altura y anchura ya os la he comentado, buena persona y hemos quedado como amigos, ahora os toca a vosotros ganároslo, ¡menudo tío!

            Esto es todo por hoy, el próximo domingo espero estar mejor que hoy, por si acaso esta semana seguiré entrenando para conseguirlo y ser uno más del grupo.

            Hasta pronto. Bs.

           

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