domingo, 20 de marzo de 2016

Diario "deportivo" Marca



Excusatio non petita, accusatio manifesta. Como resulta que nuestro idioma procede del latín, aunque no lo hayamos estudiado (demasiado) y cuando lo hicimos nos importaba un bledo, resulta que hay ciertas locuciones que, sin gran esfuerzo por nuestra parte, entendemos perfectamente su significado.


Mañana viene la primavera y ya han comenzado las “clásicas de primavera”. Esto se parece al asunto de las novedades ciclistas en cuestión de material y prendas deportivas: cuando todavía estamos a mediados de año, comienza a anunciarse lo que se llevará el año próximo ¡es un sinvivir! No nos dejan saborear el presente poniéndonos los dientes largos con el futuro. 


¡Pues sí! Se ha celebrado la París-Niza, la Tirreno Adriático, la Strade Bianche, unas cuantas karmeses, como diría el no admirado García Alix, y la primera de las “monumentos”: la Milán-San Remo. Todo esto va creando ambiente, las grandes clásicas irán llegando una tras otra con sus correspondientes carreras preparatorias y los aficionados al ciclismo iremos ganando minutos a las programaciones futboleras.


Todo este rollo viene a cuento porque los domingos acostumbro a leer, muy por encima, el diario más leído en España: ¡Marca! Ya sé que voy a excusarme por algo que nadie me ha pedido, así que estaré acusándome manifiestamente.

El periódico en cuestión parece que fuera un panfleto editado en los talleres del Real Madrid (ojo, soy seguidor de los merengues) La portada viene encabezada por los sonrientes Benzema, Bale y Ronaldo. Hasta la página 10 se habla exclusivamente del Real Madrid. Luego le toca el turno al Barcelona (3 paginitas de nada) y, hasta la página 24 se toca la “morralla”. Más tarde viene un artículo a costa de Juanito Oyarzábal; algo de motociclismo; se retoma el asunto del fútbol con noticias de los partidos de ayer y de hoy; la 2ª división, lógicamente, también tiene su espacio; la “premier” inglesa reclama y tiene su sitio lo mismo que Italia, Holanda y Francia, hasta que le toca el turno al baloncesto, ahí nos enteramos de que Kevin Durant le aconseja a Scariolo seleccionar a Ibaka pues tira de tres, tapona… Tenis con la derrota de Nadal; Ruth Beitia está que se sale saltando p’arriba. La natación está de enhorabuena y es verdad (una página); le sigue el motociclismo con 4 páginas y el amigo Fernando Alonso con una. Luego los sorteos, las programaciones de las televisiones y ¡por fin! llegamos al final: en la página 48 una noticia sobre la nueva figura de la natación nacional, Hugo González, y Zidane junto a cantidad de compañeros suyos futboleros.


En una apretada página de ambiente balonmanístico, exactamente la 38, tres cuartas partes de la misma la ocupa la Copa EHF y un asunto relacionado con el dopaje. El resto, en un espacio de apenas 8x12,5 cms. en el que se incluye una fotografía de la carrera ciclista de ayer, la Milán-San Remo, el periodista hace gala de una capacidad asombrosa de concreción. En 19 líneas, divididas en dos columnas, se informa del triunfo de Demare.

¡Asombroso! ¡Me cagüen todos los periodistas, directores de edición y demás fauna de Marca. Son peores que los de TVE; han ocupado 48 páginas en desmenuzar todo lo concerniente al fútbol, al Real Madrid en particular, al golf, baloncesto, tenis, publicidad, a todo y más, y alguien, deprisa y corriendo, ha debido acordarse de que ayer se celebró una de las carreras ciclistas más importantes del año: la Milán-San Remo. Recorrieron 295 Kms montados encima de sus bicicletas, muchos se cayeron, otros pincharon, recogieron sus viandas, atendieron a sus jefes de fila, algunos anduvieron como pudieron para llegar a meta, pero llegaron… destrozados pero llegaron. El ganador apareció desde atrás y superó a los que luego serían los segundos, terceros, cuartos... Un poco antes, apenas a 500 metros de la meta, se cayó Gaviria ¿qué hace un colombiano sprintando con los mejores? ¡Ojo al dato! Pues bien, todo esto que ocurrió a lo largo de 6 horas, alguien lo plasmó en diario Marca en 19 líneas. ¡Ah! He sabido que Luisle y Valverde llegaron entre los 20 primeros, ¡menos mal!


Este ejemplar, que me dan todos los domingos, va a ir al contenedor de los cartones ahora mismo ¡Qué vergüenza! ¿Qué información deportiva es ésta? ¿Es la que demandamos los lectores? ¡Una mierda! 


Hasta pronto. Bs.

miércoles, 9 de marzo de 2016

¡Viva el ciclismo!



Los de la TV están que se salen de solícitos, hoy tenemos ración doble: por un lado la primera etapa de la “Tirreno-Adriático” y, a continuación, la etapa de la “París Niza”. Aquí no vale decir eso de “días de mucho, vísperas de nada”. Ocurre que el trabajo se acumula y las pruebas se agolpan para afinar la forma con vista a los grandes acontecimientos de la próxima primavera.

Pues bien, aquí estoy delante del televisor mientras los equipos disputan una carrera contrareloj en Italia. Todos lucen impecables: no toca llevar maillots con bolsillos a la altura de los riñones ni bicicletas, más o menos, normales; hoy van montados en aparatos con manillares extraños y buzos de una sola pieza difíciles para hacer pipí. Todos lucen perfectos aun cuando, más de uno,  se nota que sufre como un perro ciclista. Cascos con cola para mantener la postura idónea de la cabeza; colores llamativos en su gama flúor; todo tremendamente aburrido.

Me llama la atención el nombre de los equipos: Cannondale Pro Cycling Team, Team Katusha, Movistar Team, etc. Ya no se llaman “equipo”, ahora son todos “team”. La leyenda informativa que, al enfocar una iglesia de un maravilloso pueblo italiano, aparece en la parte inferior del televisor no se puede leer en el sonoro y alegre idioma latino, ¡no! Ahora aparece en inglés y es que, desde que desembarcaron en el mundillo ciclista los británicos, creo que se ha perdido la improvisación, el aroma del ciclismo de siempre cuando los mandamases de la carretera eran los franceses, los belgas, los holandeses, los italianos, algún luxemburgués y algún “matau” de español.

Ahora se ha automatizado todo: televisores en las cabinas de los coches, pinganillos con conexión directa desde la boca del director del “team” hasta la oreja del ciclista. En todo momento se está al tanto de la situación de la carrera; se calcula el momento exacto de empezar a trabajar para echar abajo la escapada del día justo a dos kilómetros de la meta y así terminar de afinar “il treno” (perdón, no sé cómo se me ha podido colar esta expresión en italiano) con vistas a disputar el sprint entre Cagüendiez y un australiano.

Los británicos, ya se sabe, son famosos por su “flema” (puaff), cualquier cosa que hagan la adornan de una seriedad, de una parsimonia que hacen que la situación adquiera visos de extraordinaria aunque sea la cosa más normal del mundo. Me viene a la memoria la película “Snatch: Cerdos y diamantes”; se trata de una película extraordinaria, plena de humor en la que se narran una serie de aventuras a cual más desternillante y en la que, sorprendentemente, nadie se ríe, al contrario, ocurren cosas muy serias todas ellas interpretadas con la tradicional flema británica.

Bien, no quiero seguir hablando de cine, pero ¿alguien se ha fijado lo maravillosos que son los ingleses, los americanos y los australianos cuando ganan una prueba ciclista? Cómo se abrazan, como se palmean, qué piñas forman mientras casi lloran alrededor del ganador; ¡joder! Pero si eso de ganar ha ocurrido desde que se inventó el ciclismo, o ¿acaso alguien se imagina que Anquetil no ha ganado nunca una carrera? ¿acaso piensas que Miguel Poblet se inventó sus victorias en la “Milán-San Remo”? ¿tal vez Luis Ocaña nunca pasó por encima de Merckx? ¿el “Tarangu” no contaba con el equipo “Kas” mientras ganaba y desfallecía en el Giro? ¿los tours de Induráin fueron un camelo? ¡NOOOO! Todo eso ha existido y seguirá por los siglos de los siglos, solamente hay una diferencia: hasta ahora se hacían las cosas con naturalidad, con alegría pero con naturalidad; a partir de la llegada de los de las islas al ciclismo, las victorias son más victorias. Aunque veamos una película de gansters con el típico tufillo de las pistolas y los puñetazos, lo de siempre, si la película es británica desprenderá un aroma especial de extraordinario aunque sea una cinta más del género.

Me voy corriendo que empieza la “París Niza” y acaba en “alto”

Hasta pronto, Bs.