Las salidas con la gente del Club tienen algo de seriedad, de cosa
importante. Puedes quedar todos los días con “Los Tres de Castilla”, “Los Cinco
de Kansas” o con los de “Orvina” pero no es lo mismo. No existe ese tufillo
especial que adorna las marchas dominicales de UCN.
El primer punto de contacto con
la marcha de hoy lo tuve ayer sábado. A las 9 de la mañana, desde la
Autoescuela, salimos una docena de maromos que, sin apenas discusión, nos
pusimos de acuerdo en la vuelta que íbamos a dar. Tomamos el camino de Irurzun
y nos introdujimos en los túneles del Plazaola que cada día están más oscuros o
¿seré yo el que cada vez juno menos? -“Non
lo so”-.
Me atrevo a decir que en la
cuesta que lleva a Echalecu, fue donde se comenzó a mover el culo más deprisa
que hasta entonces. Atravesamos Yaben y desembocamos en la carretera de
Jaunsarás. A partir de ese momento, el cuentakilómetros se instaló en la década
de los 40 con ligeros escarceos en los 50. El sudor fluía sin descanso y los
alardes no cejaron hasta llegar a Arre. Los 80 kilómetros escasos de la mañana
los recordé durante toda la tarde, las piernas estaban cansadas y seguramente lo
notaría en la marcha del domingo.
Un día leí en el DN que, según
una navarra residente en Dinamarca, sabía perfectamente cuando tenía que
regresar a su tierra: al encontrarse a
las 4,15 horas de la madrugada, parada en un semáforo, esperando a que se
pusiera en “verde” para cruzar la calle. De un tiempo a esta parte, nuestro
grupo ha tomado estas costumbres danesas como propias y atravesamos Pamplona
parando en todos los semáforos que nos encontramos en rojo. En este comentario
no encontraréis un átomo de sorna, sólo lo digo con admiración y respeto hacia
los compañeros que nos han inculcado esta sana costumbre.
Ha sido en Oricáin donde se me ha
olvidado que tenía las piernas pesadas por culpa de la herencia del día
anterior y me he puesto en cabeza del grupo. Enseguida han relevado Toño,
Felipe, Alberto y más. El ritmo era alegre y no tenía tiempo en fijarme que la
niebla convertía la mañana en un color “panzaburro” que nos acompañaba camino
de Ulzama.
El ejemplo de los primeros
relevistas ha cundido y, poco a poco, se han ido sumando otros voluntarios para
“tirar del carro”. La memoria me dice que pocos tenían ganas de bromas y el
ruido de los cambios, junto con los carraspeos, era lo único que se oía cuando
cruzábamos Lizaso. La cuesta de Juarbe se ha subido con seriedad, como le gusta
a Ciaurriz. Arriba he decidido que no convenía relajarse y he relevado a los
primeros. Poco tiempo he ocupado la cabeza del pelotón pues, enseguida, se han
dado por aludidos los madelmanes y,
de manera similar al día anterior pero en sentido contrario, nos hemos
presentado en Jaunsarás.
Me imagino a Carlos de Andrés y
Perico Delgado retransmitiendo por TVE nuestra marcha: dirían que, -justamente en el primer cruce a la derecha
del pueblo, comienza la gran dificultad
del día, la subida hacia Beruete y que convenía tomar posiciones para acometer
el primer repecho duro del día. Seguramente que a alguno se le atragantaría por
culpa del ritmo elevado que habían traído los corredores desde Oricáin
siguiendo las órdenes de los “primeros espadas”-.
He seguido al pelotón hasta las
rampas previas a Beruete. He comprendido que 81 kilos de puro músculo y un poco
de grasa es mucha masa corporal para seguir a los escaladores del grupo. Algo
de eso decía el otro día Juanjo Oroz, el del Euskaltel, en la Vuelta a España y
todo el mundo lo entendió. Espero que en esta ocasión suceda lo mismo.
Pablo Aristu, Luis Garde, Carlos
Goñi, Luis Vidales, Fernando Recalde, un chico del Lagunak y yo hemos sido los
únicos representantes de UCN que han hecho el recorrido por donde venía en los
papeles, así que todos los demás tenéis una penalización de 15 minutos en la
clasificación general. ¡Esto os pasa por listos!
El amable Puerto de Madoz tiene
un primer tramo un tanto “atragantador” sobre todo si los dolores de piernas
del día anterior pugnan por darse a conocer. No hay por qué preocuparse, el
dolor es algo subjetivo, casi diría que no existe, lo mejor es no hacerle caso
aunque veas que comienzas a no tener ganas de asomar el casco en las primeras
posiciones del pelotón.
En el cruce de Goñi ha aparecido
un ruido extraño en la bicicleta y, como el miedo es libre, se me ha metido en
la cabeza la idea peregrina de que el cuadro de mi Look estaba avisando de la
próxima rotura. Me he apeado en Ororbia pero no se veía otra cosa que el color
negruzco del carbono. De la raja nada de nada. Seguiremos informando.
El amigo Joaquín y su forgoneta se han apresurado
a taparme del viento y a dejarme de manera sencilla en Orcoyen.
Con Juanjo y Andrés la cerveza ha tenido efectos reparadores y
hemos diseccionado los 92 kilómetros que señalaba el GARMIN.
Saludos a tod@s. Bs.
veo que tu imaginacion trabaja a buen ritmo
ResponderEliminarEres un monstruo
ResponderEliminarEres un monstruo
ResponderEliminarUn madelman con bici de monte ha metido plato para pasarme; no le he seguido porque era tarde y había que cenar. Vaya poca vergüenza picarse con una pobrecilla en bici plegable :-)
ResponderEliminarHaber ido a por él! Es un subidón adelantarles con la bici plegable... por poco que dure antes de que vuelvan a pasarte ;)
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