¡Extra! ¡Extra! El grupo “Los Tres de Castilla, según
fuentes generalmente bien informadas, se disuelve. Como tantas otras veces, los
celos socavan el terreno y el malestar crece dentro del afamado trío navarro.
Hay una constante diaria: el
clima. A primera hora de la mañana es inútil buscar un cielo amable. Con los
atisbos del amanecer las nubes son negras, poco a poco se vuelven de color azul petróleo hasta que adquieren su
color gris amenazante natural. Con
este escenario y el miedo en el cuerpo se necesitan muy pocas razones para
desertar y volverse a casa. En ese momento entra en acción la fuerza del grupo
y obligados por el compromiso adquirido la noche anterior, todos los
integrantes acudimos sumisos al lugar de costumbre.
Ayer la chimenea supo que decidimos dirigirnos hacia Urroz y allí
optaríamos. Lo mismo da que da lo mismo. Tan jodido es enero como febrero.
¿Qué hacemos? La moneda salió “cara” y la elección fue Erro. Eso significaba
que tendríamos el viento de cara durante
20 kilómetros. ¡Vamos!
Enseguida nos alcanzó el madelman
de turno: un jicho fuerte, con musculatura muy marcada, plato grande entre
pierna y pierna y maillot de Albero.
Ya se sabe lo que sucede en estos casos, tarde o temprano vas a ir a por él y
cuanto más tardes en tomar la decisión, más espacio tendrás que recortar.
Nuestra tardanza supuso cerca de un kilómetro de recuperación. Necesitamos
pasar de 25 a 30 kilómetros hora para alcanzar a nuestra carnaza. El viento
pegaba de cara pero, una vez metidos en harina, ni lo notamos. Con el nuevo
integrante del trío, pegado a unos 10 metros, subimos Erro y luego enfilamos
hacia Pamplona. Sabemos que cuando ayuda el viento es un problema bajar de
los 45 kms/hora y no estaba en nuestra cabeza resolver el asunto, así que de
ahí para arriba, jugando a profesionales de los de verdad.
El que diga lo contrario miente.
Cuando se circula alrededor de 50 kilómetros a buen ritmo, da lo mismo que sean
llanos o en cuesta, al final la musculatura se resiente y la chimenea adivina que no estás para
muchas oxtias.
Todo esto fue una premisa para el
día de hoy. Supusimos que sería una buena idea tomarnos la marcha con calma y
recuperarnos, andar en torno a los 100 kilómetros en plan tranquilo y gozar del
paisaje y de la conversación.
¡Todos a las 9,30 en Ororbia, en
la puerta de KYB!. Ignacio y yo aparecemos los primeros y sólo toca esperar al
“escalador” que llega muy cerca de “menos cuarto”… pero el muy serdo no para ni mucho menos saluda. El
muy serdo sigue y sigue… y sigue.
Conforme al plan establecido,
hemos “arreglado el mundo” a la vez que ascendemos Madoz. También hemos querido
desentrañar el misterio de las velocidades que alcanzan los profesionales en la
“Vuelta” cuando bajan los puertos: cuesta de San Migueltxo camino de Urriza,
buena pendiente y apenas complicaciones técnicas, no tocamos el freno para
nada, el peso corporal es de 75 y 81 kilogramos y la gravedad tira con fuerza.
¡Bien! Miremos el GARMIN: 73 kms/hora. Amigos, como no pongamos más desarrollo,
difícilmente vamos a acercarnos a las cifras de las motos de la “Vuelta”
¡imposible! Estamos a 20 kms/hora de distancia.
No nos distraigamos, sigamos con
lo nuestro que es, ni más ni menos, saber dónde está el “escalador”. Hemos
parado en Jaunsarás y el gachó aparece preguntando: “-¿dónde os habéis
metido?-“
Sin comentarios; ahí queda
escrito para la posteridad lo sucedido.
Por Larrainzar hemos alcanzado a
un camión y resultaba tentador seguirle, a la vez que un poco rollo andar a 55
kms/hora sin dar pedales. Creo que hemos acertado dejando que se fuera. No es
ninguna fantasmada lo que acabo de escribir, quien conozca esas carreteras
sabrá que hay distribuídos estratégicamente una serie de “lomos berlineses” que
hacen frenar a los camiones hasta casi pararlos y, cuando quieren remontar,
otra vez se encuentran con el siguiente impedimento, cuestión que no es
problemática para los ciclistas.
Bien, vamos a dejar de lado la
“espantada” de Juanjo y, a modo de resumen, diré que hemos sumado 100
kilómetros al ritmo suficiente para que el jopo vuelva a quejarse y suspire
porque otro día tensemos un poco más la cuerda y participen otras partes del
cuerpo en el quehacer diario.
Hasta la semana que viene, me
espera el FESTIBIKE. Bs.
Como bien dices ese comportamiento que ha denotado la "caladura" del llamado escalador esta haciendo que el trio se resquebraje y mas que de cuando en vez el escalador y el otro componente van alardeando de lo que sube uno o de lo rapido que va con el aire de culo el otro, llegados a este punto o el trio tiene dos dedos de frente o se queda en el duo anemico que no dinamico. Bss.
ResponderEliminarVenga quejicas que es la salsa del trio ese me pico y no respiro!!!
ResponderEliminarQue envidia me dáis, yo hoy un Sancristobal de 18:45 a 20:00, me cruzo con Felipe Elizondo... y a casa!!!
Gasss!!!